Uribismo y abelardismo buscan bajar la tensión en la derecha colombiana
Imagen: El Tiempo - Política
La derecha colombiana intenta bajar la tensión tras semanas de choques entre el uribismo y el entorno político de Abelardo De La Espriella. El mensaje de Carlos Suárez, estratega de la campaña, abrió una ventana para recomponer relaciones en medio de semanas decisivas.
La derecha colombiana entra en una fase de desescalamiento político después de varios días de fricción entre el uribismo y el entorno de Abelardo De La Espriella. El mensaje más reciente vino de Carlos Suárez, estratega del aspirante, quien llamó a Álvaro Uribe a pasar la página y dejar atrás el cruce que ha tensado a ese sector en un momento en que la unidad se vuelve más valiosa que nunca.
Según informó El Tiempo - Política, desde ambos campamentos se han movido fichas para bajar la temperatura del conflicto y evitar que la disputa se convierta en una ruptura de mayores proporciones. El gesto no es menor: en la política colombiana, donde las alianzas se construyen con dificultad y se rompen con facilidad, cualquier señal de distensión puede influir en la conversación interna, en la estrategia electoral y en la forma como se ordena el tablero hacia las próximas semanas.
Lo que está en juego no es solo una diferencia personal o un choque de egos. En el fondo, la derecha colombiana necesita resolver cómo convivir entre liderazgos tradicionales, figuras de alto perfil mediático y sectores que buscan capitalizar el electorado conservador sin depender completamente del uribismo. Por eso este intento de reconciliación importa más allá de la anécdota: puede definir si el bloque conserva capacidad de articulación o si, por el contrario, sigue fragmentándose en medio de la carrera política que se avecina. Para una base electoral que suele valorar la disciplina interna, la imagen de desorden es un costo alto.
Las próximas semanas serán decisivas porque mostrarán si este llamado a cerrar el capítulo se traduce en una tregua real o si queda como un gesto táctico para evitar más desgaste público. En la práctica, la política de derecha en Colombia no solo se juega en los discursos, sino en la capacidad de sus líderes para entender que la pelea interna puede terminar beneficiando a sus rivales. Y en un país donde la polarización sigue marcando la agenda, cada movimiento para recomponer puentes también es una apuesta por sobrevivir políticamente.



