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Crece la frustración en Venezuela mientras se agota la esperanza de hallar sobrevivientes

Hace 10 horas
Crece la frustración en Venezuela mientras se agota la esperanza de hallar sobrevivientes

Imagen: BBC Mundo

La frustración crece en Venezuela cuando ya se cerró la ventana más decisiva para hallar sobrevivientes tras la tragedia. Mientras el gobierno insiste en que trabaja "sin descanso", vecinos denuncian una respuesta que consideran insuficiente.

La desesperación y la rabia empiezan a imponerse en Venezuela justo cuando el reloj juega en contra de cualquier posibilidad de rescate. Pasadas las 72 horas que suelen marcar el límite más crítico para encontrar personas con vida entre escombros, aumenta la sensación de abandono entre familiares y vecinos, que reclaman una respuesta estatal más rápida y contundente ante una emergencia que, según relataron a BBC Mundo, deja todavía demasiadas preguntas abiertas.

El malestar no surge solo por el paso del tiempo, sino por la percepción de que en varios puntos la búsqueda avanzó con lentitud. Testimonios citados por BBC Mundo describen escenarios en los que aún no se ha removido una parte importante de los restos de estructuras afectadas, lo que alimenta la indignación de quienes siguen esperando noticias de sus seres queridos. Mientras tanto, el gobierno sostiene que mantiene desplegados a sus equipos y que la prioridad sigue siendo encontrar sobrevivientes. Las autoridades defienden que trabajan "sin descanso", pero esa promesa choca con la ansiedad de una población que ve cómo se estrecha cada hora el margen para rescatar a alguien con vida.

Ese choque entre el discurso oficial y la experiencia de la gente no es nuevo en Venezuela. En un país marcado por años de deterioro institucional, la gestión de emergencias suele quedar bajo una lupa especialmente dura, porque no se trata solo de maquinaria, brigadas o logística: también se mide la capacidad del Estado para responder con transparencia, coordinar recursos y comunicar con claridad en medio de una crisis. Y cuando la comunicación falla o la operación se percibe insuficiente, la tragedia se convierte rápidamente en un cuestionamiento político y social más amplio. Por eso importa tanto lo que ocurra en estas horas: no solo define si habrá más sobrevivientes, también revela hasta dónde llega hoy la capacidad real del Estado para proteger a su gente.

La historia que se está escribiendo en estos días deja una lección incómoda: en emergencias de este tipo, cada minuto cuenta, pero también cuenta la confianza pública. Cuando esa confianza se erosiona, la incertidumbre pesa tanto como los escombros. Y aunque el gobierno insista en que sigue buscando con todas sus fuerzas, para muchas familias venezolanas la prioridad ya no es la promesa oficial, sino una respuesta concreta que llegue antes de que la esperanza termine de desvanecerse.

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