Colombia

Hospital de San Andrés alerta por falta de presupuesto y deudas

Hace 1 hora

El Hospital Departamental de San Andrés alertó sobre una crisis presupuestal que pone en riesgo la compra de equipos básicos y el pago a contratistas. La institución ya informó a la Superintendencia de Salud en busca de una salida urgente.

El Hospital Departamental de San Andrés encendió las alarmas por una crisis de presupuesto que amenaza su operación cotidiana. La institución advirtió que no cuenta con los recursos suficientes para adquirir equipos básicos de salud ni para responder a deudas acumuladas con contratistas, una situación que golpea directamente la capacidad de atención en el archipiélago.

Según informó El Tiempo (Colombia), el hospital explicó en un comunicado que ya puso en conocimiento de la Superintendencia de Salud el alcance de la emergencia financiera, con la expectativa de encontrar una salida institucional. Aunque el pronunciamiento no detalla el monto exacto del déficit, sí deja claro que el problema no es menor: la falta de liquidez compromete tanto la provisión de insumos esenciales como el cumplimiento de obligaciones con terceros que sostienen parte del funcionamiento diario del centro asistencial.

El caso de San Andrés no es aislado dentro del sistema hospitalario colombiano, pero sí tiene un peso particular por la condición geográfica del departamento. En una isla, donde cualquier interrupción en la cadena de suministros o en la contratación de servicios puede tardar más en resolverse y costar más dinero, una crisis de este tipo tiene un impacto ampliado. No se trata solo de números en un balance: cuando un hospital entra en asfixia financiera, lo primero que se resiente es la atención para los pacientes, especialmente en un territorio con dependencia alta de ese único referente institucional.

La decisión de acudir a la Superintendencia de Salud muestra que el hospital busca respaldo del ente de control antes de que la situación se agrave aún más. Ahora la pregunta es si habrá una respuesta rápida que permita evitar un deterioro mayor del servicio. Para los habitantes de San Andrés, el problema tiene una traducción concreta: menos margen para responder a emergencias, más presión sobre el personal y más incertidumbre sobre la continuidad de una atención que en una isla no admite improvisaciones.

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