Huracán Polo deja cinco desaparecidos y agrava la emergencia en Jalisco
El paso del huracán Polo dejó al menos cinco personas desaparecidas en Jalisco, entre ellas cuatro integrantes de una misma familia arrastrada por la crecida de un arroyo. En Puerto Vallarta, otra mujer sigue sin ser localizada tras ingresar al mar pese a la bandera roja.
El huracán Polo dejó al menos cinco personas desaparecidas en Jalisco y encendió las alarmas en una de las zonas turísticas y rurales más golpeadas del occidente mexicano. La emergencia se concentró en Talpa de Allende, donde una familia de cuatro integrantes fue arrastrada por la crecida de un arroyo, mientras en Puerto Vallarta continúa la búsqueda de una turista de 24 años que entró al mar en medio de condiciones prohibidas para el baño.
Según informó la Unidad de Protección Civil del estado, la vivienda donde permanecía la familia fue llevada arroyo abajo en la comunidad de La Cuesta, luego de las lluvias intensas asociadas al fenómeno. El gobernador Pablo Lemus confirmó que dos adultos y dos menores quedaron desaparecidos tras el colapso de la casa, y precisó que desde la madrugada del domingo se activaron dos helicópteros estatales para acelerar las labores de búsqueda. A la operación se suman equipos de Protección Civil y Bomberos, que peinan la zona afectada en medio de un terreno difícil y todavía inestable. En paralelo, en Puerto Vallarta se mantiene el rastreo de la turista que llegó desde San Luis Potosí y fue sorprendida por el fuerte oleaje; la búsqueda se realiza con motos acuáticas y drones.
El episodio deja ver dos caras de una misma vulnerabilidad: por un lado, la exposición de comunidades asentadas cerca de cauces y laderas donde una lluvia extrema puede convertirse en tragedia en cuestión de minutos; por el otro, la fragilidad de los destinos de playa cuando el clima impone condiciones que suelen subestimarse. A esto se suman los derrumbes y deslaves reportados en la carretera estatal 555, entre Talpa de Allende y Tomatlán, lo que complica la movilidad y retrasa el ingreso de ayuda. El impacto no es menor: en regiones como Jalisco, donde conviven turismo, agricultura y pequeñas comunidades serranas, cada temporal fuerte revela carencias en prevención, alertamiento y respuesta rápida ante desastres.
La preocupación ahora no termina con las desapariciones. Las autoridades advirtieron sobre la formación de la depresión tropical Dieciocho-E, que avanza hacia el oeste-noroeste y podría intensificarse conforme se acerque a las costas de Jalisco. Eso significa más lluvia, más oleaje y más rachas de viento en una franja costera que ya viene golpeada. En términos prácticos, el fenómeno vuelve a poner a prueba la capacidad de reacción del estado y recuerda una verdad incómoda: en México, la temporada de ciclones no solo amenaza infraestructura y playas; también expone, una y otra vez, a quienes viven o transitan en zonas donde la prevención todavía llega tarde.




