Colombia

ICBF activa 36 unidades por terremoto y alerta por estafas con falsas donaciones

Hace 1 hora

El ICBF activó 36 unidades móviles para atender a niños y familias afectadas por el terremoto en seis departamentos priorizados. La entidad también alertó sobre falsas colectas que están usando su nombre para pedir dinero y donaciones.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) puso en marcha 36 unidades móviles para atender a niños, niñas, adolescentes y familias afectadas por el terremoto en seis departamentos priorizados, en una respuesta que busca cubrir la primera línea de apoyo humanitario tras la emergencia. La directora del organismo, Restrepo, confirmó además que la entidad no está solicitando dinero, mercados ni ningún tipo de donación, luego de detectar intentos de fraude que usan su nombre para engañar a la ciudadanía.

Según informó infobae colombia, el despliegue institucional se concentra en territorios donde el impacto del sismo dejó mayores necesidades de acompañamiento psicosocial, protección y orientación para menores de edad y sus cuidadores. En este tipo de crisis, la presencia del ICBF suele convertirse en un termómetro de la magnitud social de la emergencia: no se trata solo de evaluar daños materiales, sino de identificar riesgos para la niñez, familias separadas, posibles afectaciones emocionales y situaciones de vulnerabilidad que suelen agravarse en los primeros días posteriores a un desastre natural.

El llamado de alerta por falsas colectas merece la misma atención que la asistencia humanitaria. En Colombia, cada emergencia abre espacio para la desinformación, pero también para estafas que se aprovechan de la solidaridad ciudadana. Que una entidad con el nivel de reconocimiento del ICBF tenga que recordar públicamente que no pide recursos, da cuenta de un problema recurrente: el uso de crisis reales para montar campañas fraudulentas. Para la gente común, el mensaje es doble. Por un lado, acudir a los canales oficiales antes de donar o compartir información; por el otro, entender que la ayuda institucional no siempre pasa por transferencias de dinero, sino por presencia territorial, evaluación de riesgos y atención directa a la población más expuesta.

La respuesta del ICBF llega en un momento en el que Colombia sigue acumulando experiencia amarga frente a emergencias naturales y a la fragilidad de los mecanismos de información en terreno. Cuando ocurren terremotos, derrumbes o inundaciones, la discusión no termina en la asistencia inmediata: también deja al descubierto qué tan preparada está la institucionalidad para proteger a los menores y para contener a quienes intentan lucrarse del caos. En ese sentido, el despliegue de estas 36 unidades y la advertencia sobre las falsas donaciones no son hechos aislados; son parte de una misma batalla por garantizar atención real y evitar que la tragedia se convierta en negocio.

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