Colombia

Idartes se deslinda de polémica de Chelo Hop por bandera de Israel

Hace 1 hora

Idartes se desligó de la polémica que provocó Chelo Hop en Hip Hop al Parque tras pisotear una bandera de Israel durante su presentación. La entidad afirmó que el acto es responsabilidad exclusiva de la artista y no expresa la postura de la Alcaldía de Bogotá ni del Distrito.

La controversia por la presentación de Chelo Hop en Hip Hop al Parque escaló hasta obligar a Idartes a marcar distancia pública. La entidad distrital aclaró que la actuación de la artista fue de su exclusiva responsabilidad y subrayó que no representa la posición oficial de la Alcaldía Mayor de Bogotá ni de las instituciones del Distrito, luego de que se conocieran imágenes en las que la cantante pisotea una bandera de Israel durante su show.

Según informó infobae colombia, el Instituto Distrital de las Artes rechazó cualquier manifestación asociada al odio o la xenofobia y trató de frenar el alcance institucional del episodio, que ya había encendido el debate en redes sociales y entre asistentes al evento. El pronunciamiento busca dejar claro que el festival no respalda acciones que puedan interpretarse como un mensaje de agresión simbólica contra una comunidad o un país, en un contexto internacional especialmente sensible por la tensión que rodea el conflicto en Medio Oriente.

Más allá de la indignación inmediata, el caso expone una discusión más amplia sobre los límites entre expresión artística y discurso político en escenarios financiados o respaldados por el Estado. En Bogotá, donde los festivales públicos suelen presentarse como espacios de diversidad cultural, cualquier gesto que pueda leerse como incitación al desprecio o la confrontación termina golpeando no solo la reputación del artista, sino también la de las instituciones que organizan o apoyan el evento. Por eso la reacción de Idartes no es menor: intenta contener el daño y separar la política cultural del gesto individual que desató la polémica.

El episodio también deja una lección incómoda para los eventos masivos: en una ciudad como Bogotá, con alta exposición mediática y pública, una sola actuación puede transformar una jornada musical en un debate diplomático y ético. Mientras la discusión se mantiene abierta, el Distrito intenta defender una idea básica: el escenario puede ser un lugar de libertad creativa, pero no un espacio para normalizar expresiones de odio, sin importar de dónde vengan ni a quién apunten.

Noticias relacionadas