Colombia

Iglesia exige corredores seguros en Chocó tras ataques con drones

Hace 3 horas

La Iglesia católica pidió proteger corredores humanitarios en el Chocó tras los ataques con drones que pusieron en riesgo a comunidades de Río Iró, Condoto y Nóvita. La alerta llega en medio de una crisis que amenaza el acceso a salud y ayuda básica en una de las regiones más aisladas del país.

La Conferencia Episcopal de Colombia lanzó una alerta que vuelve a poner al Chocó en el centro de la discusión humanitaria: pidió garantizar corredores seguros para el ingreso de misión médica y organizaciones de ayuda, luego de los ataques con drones que han elevado el riesgo para las comunidades de Río Iró, Condoto y Nóvita. La advertencia no es menor. En una región donde la presencia estatal suele ser intermitente y la movilidad ya está condicionada por la violencia, cualquier ataque que cierre el paso a brigadas médicas o misiones humanitarias termina golpeando primero a la población civil.

Según informó Infobae Colombia, la Conferencia Episcopal advirtió que estos hechos no solo amenazan la integridad de quienes realizan labores de asistencia, sino que también pueden cortar el acceso a servicios esenciales para comunidades que dependen de jornadas médicas, abastecimiento de medicamentos y acompañamiento humanitario. El llamado busca que las autoridades actúen con urgencia para proteger el tránsito de personal sanitario y organizaciones que llegan a zonas apartadas del departamento, donde la falta de atención oportuna suele convertirse en una emergencia silenciosa. En territorios como Río Iró, Condoto y Nóvita, cualquier interrupción en la ayuda tiene efectos inmediatos sobre embarazadas, niños, adultos mayores y enfermos crónicos.

El trasfondo de esta alerta es más profundo que un episodio de seguridad aislado. Chocó vive desde hace años una combinación explosiva de abandono institucional, economías ilegales, disputas armadas y precariedad en infraestructura básica. Cuando aparecen nuevos métodos de ataque, como los drones, el problema cambia de escala: ya no se trata solo de controlar caminos o ríos, sino de un clima de amenaza que puede paralizar la entrada de misiones humanitarias completas. Por eso la petición de la Iglesia debe leerse también como una exigencia política: si el Estado no garantiza condiciones mínimas de protección, las comunidades quedan atrapadas entre la violencia y la ausencia de atención. Y en el Chocó, esa ausencia se paga en vidas, en enfermedades no atendidas y en una sensación creciente de abandono que alimenta la crisis social.

Lo que está en juego no es únicamente la seguridad de unos cuantos equipos médicos o voluntarios. Lo que se discute, en el fondo, es si el país es capaz de abrir paso a la ayuda donde más se necesita, incluso en medio de la confrontación armada. La Iglesia ha puesto el dedo en una herida conocida, pero todavía abierta: sin corredores seguros y sin una respuesta estatal sostenida, la asistencia humanitaria en el Chocó seguirá dependiendo de la resistencia de comunidades que llevan demasiado tiempo sobreviviendo a la intemperie institucional.

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