El viento aviva los incendios y complica una jornada crítica en Orés, Guadalajara y Cómpeta

Imagen: El País
El fuego sigue ganando terreno en España mientras el viento dificulta el control del incendio de Orés y eleva a once los municipios evacuados en Guadalajara. En Andalucía, Cómpeta empieza a respirar, pero 162 personas siguen fuera de sus casas.
El frente más preocupante de la jornada sigue en el incendio de Orés, donde el viento está complicando de forma decisiva las tareas de extinción y ha permitido que el fuego arrase ya unas 14.000 hectáreas. A la vez, en Guadalajara la emergencia se agrava: el número de municipios evacuados ha subido a once, en una señal clara de que la situación continúa lejos de estabilizarse y que la prioridad inmediata sigue siendo sacar a tiempo a la población antes de que las llamas cambien de dirección o reaviven nuevos focos.
La combinación de calor, viento y terreno seco vuelve a poner en evidencia una constante de cada verano en la península: cuando confluyen esas tres variables, los dispositivos de emergencias trabajan con márgenes mínimos. En Andalucía, el panorama ofrece un alivio parcial después de que la Junta levantara el confinamiento de Cómpeta, una medida que indica una mejoría en el comportamiento del incendio o, al menos, una reducción del riesgo para el casco urbano. Sin embargo, el problema no está resuelto: 162 personas siguen desalojadas, una cifra que recuerda que la vuelta a la normalidad no depende solo de que las llamas se alejen, sino de que la seguridad esté garantizada durante horas o incluso días.
Estos incendios vuelven a exponer una realidad incómoda: España entra cada vez más a menudo en campañas de verano marcadas por la simultaneidad de emergencias, con varios focos activos al mismo tiempo y recursos desplegados al límite. No se trata solo de apagar un fuego, sino de administrar riesgo en territorios habitados, proteger carreteras, evitar que el humo afecte a poblaciones cercanas y decidir evacuaciones con rapidez para no repetir tragedias conocidas. Para los vecinos de Guadalajara o de pueblos como Cómpeta, la estadística de hectáreas quemadas o municipios evacuados se traduce en otra cosa: incertidumbre, pérdida de patrimonio, miedo a volver y la sensación de que el próximo cambio de viento puede decidirlo todo.
La evolución de las próximas horas será clave. Si el viento amaina, los equipos podrán cerrar perímetros y enfriar zonas críticas; si no, el incendio de Orés y los focos de Guadalajara podrían seguir marcando la agenda de emergencias. Más allá de la fotografía de hoy, el episodio confirma una tendencia que ya no puede leerse como excepcional: los incendios forestales se están volviendo más extensos, más rápidos y más difíciles de contener, con un coste humano y material que crece a la par que la temporada seca se vuelve más agresiva.



