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Infantino enfrenta un bloque europeo que amenaza su reelección en la FIFA

Hace 2 horas
Infantino enfrenta un bloque europeo que amenaza su reelección en la FIFA

Imagen: El País

Inglaterra encabezó un bloque europeo que se opone a la reelección de Gianni Infantino en la FIFA, mientras Finlandia, Suecia y Serbia también fijaron postura. Si 43 asociaciones se coordinan, el presidente podría enfrentarse a un congreso extraordinario.

La reelección de Gianni Infantino para un nuevo mandato al frente de la FIFA enfrenta una resistencia cada vez más visible en Europa, con Inglaterra a la cabeza de un grupo de federaciones que cuestiona su continuidad. A ese frente se sumaron Finlandia, Suecia y Serbia, cuyas posturas públicas elevan la presión política sobre un dirigente que, hasta ahora, había logrado conservar el control de la organización sin una oposición de peso dentro del sistema federativo.

El movimiento no es menor. Según informó El País, el estatuto de la FIFA abre la puerta a un congreso extraordinario si 43 de las 211 asociaciones miembro se alinean contra el presidente. Esa cifra, en apariencia alta, deja ver sin embargo que el pulso ya no se limita a un puñado de voces aisladas, sino a la posibilidad real de una articulación más amplia en torno al descontento con el liderazgo de Infantino. Por ahora, el bloque crítico tiene un fuerte componente europeo, una región que históricamente ha disputado con dureza el poder dentro del fútbol mundial.

Lo que está en juego va más allá de un nombre propio. Infantino ha gobernado la FIFA en un periodo marcado por la expansión comercial del organismo, la polémica por la concentración de poder y las tensiones recurrentes sobre la forma en que se toman las decisiones. Que federaciones como Inglaterra, Finlandia, Suecia y Serbia expresen rechazo a su continuidad refleja una grieta política que puede complicar la apariencia de consenso con la que la FIFA suele administrar sus transiciones. Además, si la oposición logra sumar apoyos en otras regiones, el escenario podría convertirse en una prueba de fuerza sobre la legitimidad interna del dirigente y sobre el grado de disciplina que mantiene hoy la estructura del fútbol internacional.

Para el aficionado común, este pulso importa más de lo que parece. La disputa por la presidencia de la FIFA no solo define quién dirige el negocio más poderoso del deporte, sino también qué prioridades pesan más: transparencia, gobernanza, reparto de recursos y equilibrio entre federaciones grandes y pequeñas. Si el frente contrario crece, Infantino podría llegar a la reelección debilitado; si no logra despegar una alianza suficientemente amplia, quedará claro que, pese al ruido, el control del aparato sigue en sus manos. En cualquiera de los dos casos, el mensaje es el mismo: el fútbol mundial entra en una etapa en la que el poder ya no se discute solo en la cancha, sino en los pasillos de la política federativa.

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