Invima alerta por spray anticaída ilegal y pide suspender su uso

Imagen: infobae colombia
El Invima encendió las alarmas por el uso de Spray Caída Cero, un producto para la caída del cabello que se vende sin autorización sanitaria en Colombia. La entidad pidió suspender su uso tras recibir reportes de efectos adversos y recordó que su comercialización es ilegal.
El Invima emitió una alerta sanitaria sobre Spray Caída Cero, un producto promocionado contra la caída del cabello que no cuenta con Notificación Sanitaria Obligatoria en Colombia y que, pese a ello, estaría circulando en el mercado sin autorización. La entidad pidió a la ciudadanía suspender de inmediato su uso, una medida que revela un problema recurrente en el país: la oferta de tratamientos “milagro” que se venden como soluciones estéticas rápidas, pero que no han pasado por los controles mínimos exigidos para garantizar su seguridad.
Según informó infobae colombia con base en el pronunciamiento oficial, ya existen reportes de eventos adversos asociados al uso de este spray. Aunque el Invima no detalló públicamente en la información base la naturaleza específica de esas reacciones, el solo hecho de que un producto cosmético o de cuidado personal genere reportes de este tipo sin estar debidamente registrado eleva el nivel de preocupación. En la práctica, esto significa que no hay verificación formal sobre sus componentes, su fabricación, su etiquetado ni sobre la forma en que puede afectar a personas con piel sensible, alergias o condiciones dermatológicas previas.
El caso no es menor porque toca una zona gris en la que confluyen la desinformación, el mercado informal y la necesidad de soluciones rápidas frente a la pérdida de cabello, un problema que afecta tanto la autoestima como el bolsillo de miles de personas. En Colombia, como en otros países de la región, el consumo de productos capilares suele estar impulsado por promesas de resultados visibles en poco tiempo. Pero cuando esas ofertas llegan por redes sociales, catálogos informales o canales de venta no vigilados, el riesgo se multiplica: el usuario no solo compra un producto, también asume sin saberlo la carga de sus posibles consecuencias. Por eso la advertencia del Invima importa más allá de este caso puntual; es también un recordatorio de que la salud pública no se defiende solo en los hospitales, sino en la vigilancia del mercado y en la capacidad de la gente para desconfiar de lo que se vende como “natural”, “seguro” o “efectivo” sin soporte técnico.
La recomendación de suspender su uso debería tomarse en serio mientras avanza la revisión de la autoridad sanitaria. En un país donde el consumo de productos cosméticos y capilares crece al ritmo de la ansiedad por la imagen, la alerta deja una lección incómoda: lo barato, lo viral o lo aparentemente inofensivo puede salir caro. Y cuando un producto circula sin autorización, el costo no siempre se mide en dinero, sino en salud.




