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Irak incauta una lanzadera y abre una pesquisa por el ataque al oleoducto saudí

Hace 53 minutos
Irak incauta una lanzadera y abre una pesquisa por el ataque al oleoducto saudí

Imagen: infobae

Irak aseguró haber incautado la lanzadera usada presuntamente en el ataque contra un oleoducto saudí, mientras abre una investigación que involucra también a Irán. El caso tensiona la seguridad regional y vuelve a exhibir la fragilidad de la frontera iraquí frente a operaciones transnacionales.

Irak anunció la incautación de una lanzadera que, según sus autoridades, habría sido utilizada en el ataque del viernes contra el oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí, una ofensiva que obligó a Riad a cerrar temporalmente una de sus infraestructuras energéticas más estratégicas. El hallazgo, confirmado por la Célula de Medios de Seguridad iraquí, coloca a Bagdad en el centro de una pesquisa que ya no se limita a identificar a los autores materiales, sino a determinar cómo un ataque de este alcance pudo salir de territorio iraquí y golpear directamente intereses saudíes.

De acuerdo con lo informado por las autoridades de Irak, la lanzadera fue localizada e incautada dentro del país en el marco de operaciones para esclarecer lo ocurrido y detener a los implicados. El jefe de la célula, Saad Maan, explicó además que el primer ministro Alí al Zaidi avaló una solicitud de Irán para integrarse en la investigación, mientras Bagdad sostiene conversaciones en varios niveles con Arabia Saudí sobre el ataque. En paralelo, el gobierno iraquí insiste en que aplica una política de “soberanía preventiva”: no solo para evitar agresiones en su propio territorio, sino también para impedir que Irak funcione como plataforma de lanzamiento contra otros países o como escenario de una guerra por delegación.

Ese lenguaje no es casual. Irak lleva años atrapado entre presiones externas, milicias armadas, intereses regionales cruzados y una capacidad estatal todavía insuficiente para controlar por completo su territorio. Por eso este episodio importa más allá del daño puntual a un oleoducto: habla de la vulnerabilidad de la infraestructura energética en Medio Oriente, de la facilidad con que actores no estatales pueden desestabilizar la región y de la dificultad de separar la política interna iraquí de las disputas entre Arabia Saudí e Irán. El dato de que Bagdad permita ahora la participación iraní en la investigación también refleja el delicado equilibrio diplomático que intenta preservar entre sus dos vecinos rivales, mientras busca evitar que el caso escale hacia una crisis mayor.

Al mismo tiempo, la Célula de Medios de Seguridad confirmó un calendario para reabrir tres pasos fronterizos con Irán que habían sido cerrados el sábado tras el ataque. Uno de ellos ya volvió a operar y los otros dos lo harán entre el lunes y el martes. El movimiento apunta a contener el impacto económico y logístico de la crisis, pero no borra la señal política de fondo: Irak quiere mostrarse como un Estado que actúa, investiga y controla, aunque el episodio vuelva a exponer que, en esta parte del mapa, la frontera entre seguridad nacional y guerra regional sigue siendo peligrosamente delgada.

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