Israel dice que su misión contra Irán sigue abierta y advierte a Hezbollah

Imagen: infobae mundo
Israel aseguró que su ofensiva contra el régimen iraní todavía no concluye y elevó la presión sobre Hezbollah en medio de una nueva escalada regional. En paralelo, Estados Unidos ejecutó ataques limitados contra defensas antiaéreas en la isla iraní de Qeshm, un gesto que reaviva las tensiones con Teherán.
Israel volvió a poner a Irán en el centro de la crisis de seguridad en Medio Oriente al advertir que la misión contra el régimen de Teherán “aún no está completa” y al señalar que el gobierno iraní estaría intentando reactivar su programa atómico. La advertencia llega en un momento de máxima fragilidad regional, con señales de que el conflicto puede ampliarse si Hezbollah decide mover ficha desde Líbano o si la respuesta iraní escala más allá del terreno diplomático.
De acuerdo con la información difundida por infobae mundo, el ministro de Defensa israelí sostuvo que Teherán busca retomar su capacidad nuclear, una afirmación que en Jerusalén se interpreta como argumento para mantener la presión militar y de inteligencia sobre el régimen iraní. En esa misma línea, el funcionario lanzó un mensaje directo a Hezbollah, la milicia chií libanesa respaldada por Irán, a la que Israel considera parte del mismo engranaje estratégico que opera contra sus fronteras y contra sus intereses de seguridad.
La tensión se agravó además por una acción reciente de Estados Unidos, que efectuó ataques limitados contra defensas antiaéreas iraníes en la isla de Qeshm, ubicada en el golfo Pérsico. Aunque Washington evitó hablar de una ofensiva de gran escala, el movimiento confirma que la administración estadounidense sigue dispuesta a intervenir de forma puntual para contener capacidades militares iraníes cuando las considera una amenaza directa. Ese tipo de golpes, aun cuando se presenten como acotados, suelen tener un efecto político mayor que el puramente táctico porque envían una señal de respaldo a Israel y de advertencia a Teherán.
El trasfondo es conocido, pero no por eso menos peligroso: Israel e Irán llevan años enfrentados en una guerra en la sombra que combina sabotajes, ataques selectivos, presión sobre rutas marítimas y tensiones nucleares. Lo que cambia ahora es el nivel de exposición pública de esa disputa, con declaraciones más duras y con Washington interviniendo de manera más visible. Para la población civil de la región, esto no es una abstracción geopolítica: cada escalada aumenta el riesgo de nuevos ataques, encarece la seguridad marítima y alimenta una cadena de represalias con capacidad de desbordar fronteras. Si Irán insiste en reconstruir su programa atómico y Hezbollah decide responder, el próximo capítulo podría ser aún más imprevisible que el actual.



