Mundo

Israel y Líbano reanudan en Roma una negociación clave sobre Hezbollah

Hace 9 horas

Israel y Líbano volverán a sentarse a negociar en Roma a comienzos de septiembre, con Washington como mediador, para empujar el desarme de Hezbollah y consolidar el acuerdo marco firmado en junio. El objetivo inmediato es avanzar también en el despliegue del Ejército libanés en el sur del país.

Israel y Líbano retomarán a principios de septiembre en Roma las conversaciones sobre el desarme de Hezbollah, en una nueva ronda que vuelve a poner a Washington en el centro de una negociación delicada y de alto riesgo para la estabilidad regional. El proceso busca dar continuidad al acuerdo marco firmado en junio y, sobre todo, abrir paso al despliegue del Ejército libanés en el sur, una zona donde la presencia y capacidad militar del grupo chií siguen siendo el principal obstáculo para cualquier arreglo duradero.

De acuerdo con lo informado por infobae mundo, Estados Unidos actuará como mediador en un intento por encarrilar un entendimiento que no solo enfrenta la resistencia de Hezbollah, sino también las tensiones históricas entre Beirut, Tel Aviv y el entorno político libanés. La elección de Roma como sede no es casual: se trata de una capital con peso diplomático, pero suficientemente neutral para sostener un diálogo que, en la práctica, toca el núcleo de la seguridad fronteriza entre ambos países y la arquitectura de poder interna del Líbano.

El dato relevante no es solo la reanudación de las conversaciones, sino su alcance político. Hablar de desarme de Hezbollah implica discutir mucho más que un inventario de armas: supone cuestionar el equilibrio interno libanés, donde el grupo mantiene influencia militar, territorial y parlamentaria, además de una base social que lo considera un actor de resistencia frente a Israel. Para Washington, el objetivo es consolidar un marco que reduzca la capacidad de escalada en la frontera norte de Israel y permita al Estado libanés recuperar margen de control en el sur. Para Líbano, en cambio, cualquier avance está condicionado por una crisis institucional y económica profunda que limita la capacidad de imponer decisiones soberanas sobre todo su territorio.

Este nuevo intento de negociación importa porque llega en un momento en que Oriente Medio sigue operando bajo una lógica de alta volatilidad. Un acuerdo parcial podría ayudar a contener el riesgo de una confrontación más amplia, pero un fracaso tendría efectos inmediatos en la seguridad fronteriza, en la política interna libanesa y en la relación entre Estados Unidos e Israel. En la práctica, lo que se discute en Roma no es solo el futuro de Hezbollah, sino la posibilidad de que el Líbano vuelva a ejercer autoridad real en una de sus zonas más sensibles. Y esa, en una región acostumbrada a los equilibrios frágiles, es una prueba que todavía nadie ha logrado superar del todo.

Noticias relacionadas