Cepeda critica la salida de Lara y cuestiona la estabilidad del gabinete

Imagen: infobae colombia
Iván Cepeda cuestionó la inestabilidad en el gabinete de Abelardo de la Espriella tras confirmarse la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior. El senador afirmó que no se trata de casos aislados, sino de una señal de errores políticos que debilitan al Gobierno.
La salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior volvió a encender las críticas sobre la fragilidad del gabinete de Abelardo de la Espriella. Iván Cepeda, excandidato presidencial y senador, aprovechó la confirmación del relevo para señalar que el Gobierno viene acumulando tropiezos y que sus ministros están durando muy poco en el cargo, una lectura que deja al descubierto la falta de estabilidad política en una de las carteras más sensibles del Ejecutivo.
Según informó Infobae Colombia, Cepeda enmarcó la renuncia de Lara en una secuencia de salidas que ya genera ruido en la administración. A la salida del ministro del Interior se suma la de Viviane Morales, quien abandonó la cartera de Educación después de menos de un mes al frente del despacho. El mensaje político es evidente: en lugar de consolidar un equipo capaz de sostener la agenda del presidente, el Gobierno parece atrapado en una rotación acelerada que alimenta dudas sobre su capacidad de coordinación interna.
El problema no es solo el cambio de nombres. El Ministerio del Interior es la bisagra entre el Gobierno y el Congreso, la instancia que articula negociaciones, tramita reformas y ayuda a sostener mayorías políticas. Cuando ese cargo se mueve en tan poco tiempo, la consecuencia inmediata es la pérdida de confianza en la conducción del Ejecutivo y la ralentización de decisiones clave. Para la opinión pública, estos movimientos también refuerzan la sensación de improvisación en un momento en que la gobernabilidad se mide no solo por los anuncios, sino por la capacidad de mantener equipos consistentes.
En ese contexto, la reacción de Cepeda funciona como una advertencia más que como una crítica aislada. Si la administración de De la Espriella no logra estabilizar su gabinete, cada renuncia terminará amplificando la percepción de desorden y debilitando su margen político. Y en un país donde la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo suele definir el rumbo de las reformas, la duración de los ministros deja de ser un asunto administrativo para convertirse en un indicador del estado real del Gobierno.




