Laverde niega acuerdos políticos y promete independencia en la Contraloría
Imagen: El Tiempo - Política
Jorge Eliécer Laverde salió al paso de las críticas por su elección como contralor general y negó que su llegada al cargo haya obedecido a pactos políticos en el Congreso. También defendió su autonomía frente al Ejecutivo y explicó el encuentro que sostuvo con el presidente Abelardo De La Espriella.
Jorge Eliécer Laverde comenzó su gestión como contralor general con una defensa frontal de la forma en que llegó al cargo: aseguró que su elección en el Congreso no estuvo amarrada a ningún acuerdo político. En medio de los cuestionamientos que suelen acompañar este tipo de nombramientos, el funcionario buscó enviar un mensaje de independencia institucional y despejar dudas sobre eventuales cuotas o repartos de poder detrás de su designación.
Según informó El Tiempo - Política, Laverde también explicó el encuentro que sostuvo con el presidente Abelardo De La Espriella, una reunión que despertó lecturas políticas en distintos sectores. El contralor insistió en que ese acercamiento no compromete su autonomía ni condiciona su labor de control fiscal. Su mensaje fue claro: la Contraloría, dijo en esencia, no funcionará como una oficina subordinada a los intereses del Gobierno de turno ni como una extensión de las coaliciones que lo respaldaron en el Congreso.
El contexto importa porque la Contraloría General es una de las entidades más sensibles del Estado colombiano: vigila el uso de los recursos públicos, audita a las administraciones y puede convertirse en un actor decisivo en investigaciones que tocan a gobernadores, alcaldes, ministerios y contratistas. Por eso, cada elección en esa silla genera ruido político y preguntas sobre su independencia real. En un país donde la captura institucional ha sido una sospecha recurrente, la sola percepción de un acuerdo previo puede erosionar la credibilidad del organismo incluso antes de que empiece a actuar. La prueba de fuego para Laverde no será su discurso, sino sus decisiones: a quién investiga, a quién prioriza y qué tan lejos está dispuesto a llegar cuando los señalamientos toquen a figuras con poder.
En ese sentido, su desafío es doble. Por un lado, deberá demostrar que no llegó como resultado de un pacto entre partidos, sino por mérito y respaldo institucional. Por otro, tendrá que probar que su relación con el Ejecutivo será de cooperación técnica y no de subordinación política. En Colombia, donde los órganos de control han sido históricamente objeto de disputa entre gobiernos, congresistas y maquinarias regionales, la independencia no se declara: se gana con actuaciones visibles, con rigor y con decisiones que no se acomoden al clima político del momento.

