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Josiane Sciotti responde a críticas y defiende la cultura de Puno en Miss World 2026

Hace 45 minutos
Josiane Sciotti responde a críticas y defiende la cultura de Puno en Miss World 2026

Imagen: infobae

Josiane Sciotti respondió a los ataques en redes tras su presencia en el Miss World 2026 y defendió su derecho a mostrar la cultura de Puno ante el mundo. La polémica reabrió la discusión sobre identidad, frontera cultural y el uso de símbolos andinos en certámenes internacionales.

Josiane Sciotti decidió no retroceder frente a la ola de insultos que recibió en redes sociales después de su participación en el Miss World 2026. La representante de Perú salió al paso de las críticas y defendió su presencia con un mensaje político y cultural al mismo tiempo: dijo sentirse orgullosa de llevar la cultura de Puno al escenario internacional y ratificó que tiene derecho a representar una parte viva de la identidad de su país.

Según informó Infobae, la controversia explotó luego de que usuarios bolivianos la atacaran en redes sociales por la forma en que presentó un elemento asociado a la tradición andina en el certamen. El episodio, que en apariencia podría parecer una simple disputa de estética o protocolo, terminó revelando un asunto más profundo: la sensibilidad que existe en la región cuando se trata de símbolos compartidos por comunidades que cruzan fronteras y que han sido históricamente defendidos como propios por distintos países. Sciotti no respondió desde la confrontación, sino desde la afirmación de su origen y de su vínculo con Puno, una región que para muchos resume la riqueza cultural del sur peruano.

Lo que está en juego aquí no es solo una polémica de redes. En certámenes de belleza como Miss World, cada gesto se convierte en una declaración pública sobre nación, representación y pertenencia. Por eso estos episodios terminan escalando rápido: lo que para una candidata es una manera de rendir homenaje a sus raíces, para sectores del otro lado de la frontera puede interpretarse como una apropiación o una provocación. Ese choque, amplificado por la velocidad de las plataformas digitales, muestra cómo las identidades andinas siguen siendo un terreno de disputa simbólica entre Perú y Bolivia, incluso cuando el punto de partida es un concurso de belleza y no un debate diplomático.

En términos más amplios, el caso deja una lección incómoda: las redes sociales castigan con facilidad cualquier gesto que se salga de la lectura nacionalista más rígida, pero también permiten que figuras públicas como Sciotti respondan sin intermediarios y reafirmen su relato. Para la opinión pública, especialmente en países donde la cultura regional se convierte con frecuencia en bandera política, este tipo de controversias no son menores. Detrás de un comentario agresivo o una publicación viral está la pregunta de siempre: quién tiene el derecho de representar una tradición que, en realidad, pertenece a comunidades que han convivido, migrado y compartido símbolos durante generaciones.

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