Colombia

Juegos de azar buscan impuestos diferenciados entre locales y plataformas digitales

Hace 1 hora

El sector de juegos de suerte y azar en Colombia llevará al Gobierno una propuesta para separar la carga tributaria entre operaciones digitales y presenciales. Fecoljuegos quiere que Hacienda y el Congreso discutan un esquema diferenciado en medio del debate de la llamada Ley de Rescate Económico.

El sector de juegos de suerte y azar en Colombia quiere evitar que una misma regla fiscal termine tratándose por igual a negocios que operan de forma muy distinta. Fecoljuegos presentará ante el Ministerio de Hacienda y el Congreso una propuesta para que las operaciones digitales y los locales físicos tengan un esquema tributario diferenciado, una discusión que llega justo cuando el país atraviesa el debate de la llamada Ley de Rescate Económico.

La iniciativa parte de una premisa simple: no cuesta lo mismo operar una sala presencial que administrar una plataforma digital, ni tampoco impactan igual en empleo, inversión y recaudo. Según informó infobae colombia, la federación buscará que esa diferencia quede reflejada en el tratamiento fiscal que se discuta en el Congreso, con el argumento de que el modelo digital tiene dinámicas propias, costos distintos y una expansión acelerada que exige reglas específicas. En el fondo, la apuesta del gremio es que el sistema tributario no castigue de la misma manera a dos negocios que funcionan bajo lógicas operativas separadas.

La propuesta no es menor porque toca una industria que ha ganado peso en la economía colombiana, tanto por el volumen de apuestas como por su aporte al financiamiento del sistema de salud a través de los recursos que deja al Estado. En un escenario de ajuste fiscal y de presión sobre las cuentas públicas, Hacienda suele mirar con atención cualquier sector con capacidad de generar ingresos adicionales. Pero precisamente por eso el debate puede volverse delicado: si el Gobierno decide subir o uniformar cargas sin distinguir canales, podría alterar la competitividad de los operadores formales y abrir más espacio a la informalidad, un problema recurrente en este mercado. De ahí que la discusión no solo sea técnica, sino también política: afecta la recaudación, el empleo y la sostenibilidad del sector.

Lo que ocurra en el Congreso marcará el rumbo de una actividad que ya no se entiende únicamente desde los puntos físicos de apuesta. La digitalización cambió el negocio y obligó a revisar cómo se regulan sus ingresos, sus costos y sus obligaciones tributarias. Para el Gobierno, el reto será equilibrar necesidad fiscal con reglas realistas; para el sector, demostrar que pedir un trato diferenciado no equivale a evadir responsabilidades, sino a reconocer que el juego también cambió de forma en la era digital.

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