Estados Unidos

El Nasdaq se desploma 5,5% por el temor a un frenazo de la IA

Hace 2 horas
El Nasdaq se desploma 5,5% por el temor a un frenazo de la IA

Imagen: El País

Wall Street vivió una jornada de fuerte castigo con el Nasdaq desplomándose 5,5% por el temor a que el auge de la inteligencia artificial pierda fuerza. La presión vino sobre todo de los fabricantes de chips, en medio de dudas sobre la continuidad del gasto tecnológico.

Wall Street cerró una sesión de fuerte turbulencia este jueves con un golpe especialmente duro para el Nasdaq, que cayó 5,5% arrastrado por el desplome de los fabricantes de chips. La reacción del mercado dejó una señal clara: los inversores empiezan a dudar de que el impulso financiero alrededor de la inteligencia artificial pueda sostener el mismo ritmo de los últimos meses.

Según informó El País, la venta masiva estuvo concentrada en las empresas ligadas al hardware que sostiene la expansión de la IA, un sector que había encabezado buena parte del entusiasmo bursátil reciente. La preocupación no es menor: cuando el mercado castiga a los semiconductores, no solo está corrigiendo valoraciones infladas, también está poniendo en duda la magnitud y la velocidad del gasto en tecnología que venía alimentando la narrativa de crecimiento en Silicon Valley y en Wall Street.

Este tipo de corrección importa por una razón de fondo: la euforia por la inteligencia artificial ha sido uno de los principales motores del mercado estadounidense, y su enfriamiento puede contagiar a otras áreas de la economía financiera. Si las compañías tecnológicas recortan inversiones o los inversores anticipan que el ciclo de gasto se desacelera, el golpe no se limita a las bolsas; puede trasladarse a empleo, inversión y confianza empresarial en todo el ecosistema digital. En otras palabras, el mercado está empezando a preguntarse si la historia de la IA tenía más velocidad bursátil que solidez económica.

El episodio también deja ver la fragilidad de un mercado que había apostado con fuerza por unas pocas grandes compañías y por la promesa de un crecimiento casi ilimitado en la infraestructura tecnológica. Cuando cambian las expectativas, la caída puede ser abrupta. Y esta vez, el mensaje de fondo fue incómodo para los optimistas: la fiebre de la IA sigue viva, pero ya no convence a todos con la misma facilidad.

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