Colombia

Cepeda y De la Espriella: la batalla real está en los indecisos

Hace 3 horas

Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella enfrentan el mismo reto: salir de sus nichos y convencer a los votantes que no están casados con ninguna orilla. Un analista político advierte que quien siga apostando solo a la confrontación puede quedarse corto en la segunda vuelta.

La carrera presidencial entra en su tramo más delicado y, según el analista político consultado por Infobae Colombia, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella ya no compiten solo por mantener movilizada a su base: ahora están obligados a conquistar a los electores que todavía no se sienten representados por ninguna de las dos orillas. En un escenario de segunda vuelta, donde los votos duros rara vez alcanzan, la verdadera disputa está en los indecisos, los centristas y quienes votan más por rechazo que por afinidad. Ese es el tablero que hoy define la viabilidad de sus campañas.

El diagnóstico es claro: ambos candidatos enfrentan el mismo problema desde trincheras ideológicas distintas. Cepeda carga con el desafío de ampliar su mensaje más allá del progresismo convencido y hablarle a sectores que quieren cambios, pero temen los extremos, la improvisación o la confrontación permanente. De la Espriella, por su parte, necesita persuadir a votantes que comparten su rechazo al proyecto de la izquierda, pero no necesariamente comulgan con una campaña anclada en el choque permanente, el lenguaje incendiario o la política del enemigo. De acuerdo con el analista citado por Infobae Colombia, la estrategia no pasa solo por sumar adhesiones, sino por corregir errores que pueden cerrarles puertas: insistir en mensajes que solo fortalecen la polarización, no mostrar capacidad de gobierno y hablarle únicamente al electorado más militante.

El contexto importa porque Colombia lleva años atrapada en una lógica electoral donde las campañas se definen más por el miedo al rival que por la presentación de soluciones concretas. Y eso, en segunda vuelta, suele cobrar factura. La ciudadanía no solo mira quién representa mejor su preferencia ideológica; también evalúa quién puede gobernar sin incendiar el país en el intento. Por eso el foco para ambos aspirantes, según esta lectura, debe estar en la ampliación de su coalición social: jóvenes desconectados de la política, votantes cansados de la pelea permanente, clases medias golpeadas por la incertidumbre económica y ciudadanos que quieren seguridad, empleo y estabilidad antes que consignas. En esa bolsa de electores está buena parte del resultado.

En otras palabras, la elección no la resolverán los discursos más ruidosos, sino la capacidad de cada campaña para salir de su zona de confort y dejar de hablar únicamente hacia adentro. Cepeda y De la Espriella pueden seguir capitalizando identidades políticas fuertes, pero si no logran tender puentes hacia el votante pragmático, seguirán atrapados en una polarización que emociona a las bases, pero no siempre gana elecciones. Y ahí está la paradoja del momento: quien mejor entienda que Colombia está cansada de elegir entre dos fuegos tendrá más opciones de llegar al Palacio de Nariño.

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