Mundo

Casa Blanca prepara revocación masiva de visas y reabre la ofensiva migratoria en EE.UU.

Hace 6 horas

La Casa Blanca prepara una revocación masiva de visas de negocios y turismo que podría golpear a unas 200.000 personas en Estados Unidos. El plan apunta a quienes entraron como visitantes de corta duración y luego pidieron asilo, tras un revés judicial que frenó a Donald Trump en un intento anterior.

La administración de Donald Trump alista la que podría convertirse en la mayor revocación de visas en la historia reciente de Estados Unidos, una medida dirigida a permisos de negocios y turismo que, según informó clarin colombia, afectaría a unas 200.000 personas. El golpe no es menor: el foco está puesto en extranjeros que ingresaron al país como visitantes de corta duración y después solicitaron asilo, una práctica que la Casa Blanca quiere frenar con una decisión de alto impacto político y migratorio.

De acuerdo con la información divulgada, el plan busca endurecer el control sobre personas que usaron visas temporales para entrar legalmente y luego cambiaron su situación migratoria dentro del territorio estadounidense. La discusión no es nueva. Trump ya había intentado avanzar por esta misma ruta, pero sufrió un revés judicial que limitó su capacidad para ejecutar una medida de este alcance. Ahora, la administración vuelve a empujar una estrategia que combina presión sobre el sistema migratorio con un mensaje político claro: restringir al máximo el margen para pedir asilo después de ingresar con visas de turismo o negocios.

La iniciativa importa porque toca un punto sensible del debate migratorio en Estados Unidos: la delgada línea entre el abuso de los mecanismos legales de entrada y el uso legítimo del asilo como protección humanitaria. Para miles de personas, especialmente de América Latina, el tema no es abstracto. Una revocación masiva podría traducirse en pérdida de estatus, riesgo de deportación y mayor incertidumbre para quienes ya viven, trabajan o esperan una respuesta de las autoridades migratorias. Al mismo tiempo, la Casa Blanca intenta enviar un mensaje de mano dura a un electorado que exige fronteras más controladas y procesos más estrictos.

Pero el costo político y social puede ser alto. Si la medida avanza, seguramente abrirá una nueva batalla legal y obligará a los tribunales a definir hasta dónde puede llegar el Ejecutivo en su ofensiva contra el asilo y las visas temporales. En términos prácticos, lo que está en juego no es solo un paquete de permisos: es el equilibrio entre seguridad fronteriza, control migratorio y la tradición estadounidense de ofrecer refugio a quienes dicen huir de persecución. Esa tensión seguirá marcando la agenda en Washington, mientras miles de familias esperan saber si su estadía en el país se vuelve, de un momento a otro, insostenible.

Noticias relacionadas