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Trump escala su choque con la prensa y activa una protesta inédita de cadenas de TV

Hace 8 horas

Donald Trump volvió a chocar con la prensa al recriminarle a la periodista Kaitlan Collins, de CNN, durante su llegada a la ONU. El episodio ocurre mientras cadenas de televisión suspenden su cobertura conjunta del gobierno en protesta por el veto de la Casa Blanca.

Donald Trump elevó este lunes la tensión con los medios al increpar a la periodista Kaitlan Collins, de CNN, cuando cubría su llegada a la sede de Naciones Unidas. El episodio no fue un exabrupto aislado: llegó apenas días después de que la Casa Blanca vetara el acceso de CNN y otros medios, una decisión que provocó una respuesta inusual de cinco cadenas de televisión, que anunciaron la suspensión de su cobertura conjunta del gobierno de Estados Unidos.

Según informó clarin colombia, el cruce con Collins expuso de nuevo el estilo confrontacional de Trump frente a la prensa, especialmente con aquellos medios que cuestionan su gestión o documentan sus choques con instituciones y adversarios políticos. La cadena CNN, una de las más visibles en la cobertura de la presidencia estadounidense, quedó en el centro de una disputa que ya no es solo mediática, sino institucional. El veto a determinados medios en espacios oficiales rompe con la dinámica habitual de acceso a la Casa Blanca, donde la prensa cumple una función de control y seguimiento permanente del poder ejecutivo.

Lo que está en juego va más allá de una discusión puntual entre un mandatario y una reportera. En Estados Unidos, limitar el acceso de medios a la Casa Blanca abre una grieta delicada en la relación entre poder y escrutinio periodístico, especialmente en un momento en que la polarización política convierte cualquier choque en combustible para las bases de cada bando. La decisión de cinco cadenas de detener su cobertura conjunta del gobierno es, además, una señal de alerta: el conflicto ya no se limita a la retórica presidencial, sino que empieza a afectar el flujo de información que reciben millones de personas dentro y fuera del país. Y eso importa porque cuando se restringe el acceso a la información oficial, la consecuencia no es solo para los periodistas; también lo es para los ciudadanos que dependen de una prensa libre para entender cómo se ejerce el poder.

Trump ha convertido sus choques con la prensa en parte de su identidad política, pero esta secuencia muestra un escalón más alto en esa confrontación. En la práctica, el mensaje para los medios críticos es claro: el acceso puede convertirse en una herramienta de presión. Para la democracia estadounidense, en cambio, la pregunta es otra y mucho más seria: hasta dónde puede avanzar un presidente en su pulso con la prensa sin erosionar las normas básicas de transparencia que sostienen la vida pública.

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