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Bruselas desafía a Meta y exige abrir WhatsApp a rivales de inteligencia artificial

Hace 16 horas

La Comisión Europea apretó el cerco sobre Meta y le dio una semana para abrir WhatsApp a asistentes de inteligencia artificial de terceros. Bruselas quiere evitar que la empresa use su dominio para cerrar la competencia y condicionar la elección de los usuarios.

La Comisión Europea ordenó a Meta abrir WhatsApp a competidores de inteligencia artificial y le puso un plazo que vence este martes para responder. La decisión convierte a la plataforma de mensajería en un nuevo frente de disputa entre Bruselas y las grandes tecnológicas, en un momento en que la inteligencia artificial se ha vuelto el próximo gran campo de batalla por el control de los usuarios, los datos y la distribución de servicios digitales.

Según informó clarin colombia, el argumento central de Bruselas es que los ciudadanos europeos deben conservar el derecho a elegir qué asistentes de IA quieren usar dentro de WhatsApp, en lugar de quedar atados a la herramienta que Meta decida privilegiar. En la práctica, la Comisión busca impedir que la compañía, dueña también de Facebook e Instagram, convierta su ecosistema en una autopista cerrada para su propio software, excluyendo a rivales que podrían ofrecer alternativas en privacidad, funciones o integración con otros servicios. La amenaza es clara: si Meta no se ajusta a las exigencias del bloque, podría enfrentarse a una sanción económica de gran magnitud, una de esas multas que la Unión Europea ha convertido en su principal herramienta para disciplinar a las plataformas dominantes.

El caso no es menor. WhatsApp no es solo una aplicación de mensajería: en Europa y en buena parte de América Latina funciona como infraestructura cotidiana para conversaciones personales, comercio informal, atención al cliente, trámites y coordinación laboral. Por eso, cualquier decisión sobre qué asistentes de IA pueden operar dentro de la app tiene consecuencias que van mucho más allá del mercado tecnológico. En el fondo, Bruselas está intentando definir si la inteligencia artificial quedará en manos de un puñado de gigantes con capacidad para imponer sus reglas o si, por el contrario, deberá abrirse a un modelo más competitivo en el que el usuario tenga margen real de elección. Esa discusión también golpea de lleno a Colombia y a otros países de la región, donde muchas pequeñas empresas y trabajadores dependen de WhatsApp para sostener su actividad diaria.

La presión sobre Meta llega además en un contexto más amplio de endurecimiento regulatorio en Europa, donde la Comisión ha venido reclamando a las grandes plataformas más transparencia, interoperabilidad y límites a las prácticas de exclusión. La jugada contra WhatsApp encaja en esa línea: no se trata solo de una medida técnica, sino de una advertencia política sobre el poder que están acumulando las empresas de IA sobre canales de comunicación que ya son esenciales para millones de personas. Lo que se define en Bruselas no solo afectará a Meta; puede marcar el estándar de cómo se integrarán los asistentes de inteligencia artificial en las aplicaciones más usadas del mundo y quién tendrá, al final, la última palabra sobre cómo se accede a ellos.

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