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La ultraderecha alemana queda a las puertas del poder en Sajonia-Anhalt

Hace 1 hora
La ultraderecha alemana queda a las puertas del poder en Sajonia-Anhalt

Imagen: El País

La ultraderecha de Alternativa para Alemania quedó a un paso del poder en Sajonia-Anhalt, un bastión simbólico del este alemán. El derrumbe de la CDU y el papel clave de la izquierda nacionalista BSW reordenan por completo el mapa político regional.

La extrema derecha alemana ha dado en Sajonia-Anhalt el golpe más significativo de su ascenso reciente: Alternativa para Alemania (AfD) quedó rozando la mayoría absoluta y se asoma, por primera vez, a la posibilidad real de gobernar un estado federado. El resultado no solo sacude la política regional; también confirma que el avance de la ultraderecha ya no es una anomalía electoral en el este de Alemania, sino una amenaza directa para el equilibrio institucional del país.

Según informó El País, la AfD capitalizó el desgaste de los partidos tradicionales y se benefició de un escenario de fragmentación que dejó a los democristianos del canciller Friedrich Merz en caída libre. La CDU, que en la elección anterior había conseguido 40 escaños, se desplomó hasta 16, una pérdida que expone la profundidad de la crisis de representación en una región donde el voto castigo se ha convertido en un lenguaje político propio. En paralelo, la llave de gobierno quedó en manos del partido de la izquierda nacionalista BSW, cuya disposición a apoyar una eventual administración ultraderechista podría terminar siendo decisiva.

Lo ocurrido en Sajonia-Anhalt importa porque va mucho más allá de un mapa electoral. Alemania ha tratado durante años de contener a la AfD mediante cordones sanitarios, exclusión pactada y apelaciones al consenso democrático, pero los números empiezan a mostrar los límites de esa estrategia cuando una parte importante del electorado prioriza el rechazo a Berlín, la inseguridad económica y la sensación de abandono territorial. En los Länder del este, donde persisten brechas salariales, menor inversión y una relación más tensa con las élites políticas, la ultraderecha ha sabido convertir frustraciones sociales en capital electoral. Si logra gobernar, aunque sea con apoyos indirectos, el mensaje para el resto del país sería demoledor: el tabú de la extrema derecha en el poder local ya no estaría blindado.

Para el canciller Merz, el derrumbe de la CDU en un territorio que durante años fue parte del músculo conservador alemán también funciona como advertencia interna. Su partido no solo pierde votos; pierde capacidad de contención frente al avance de la AfD en zonas donde el malestar económico, la polarización sobre migración y la desconfianza hacia las instituciones se mezclan con una fatiga política más profunda. Si Sajonia-Anhalt termina siendo el primer laboratorio de gobierno de la ultraderecha en Alemania, el impacto excederá con mucho a ese estado: pondrá a prueba la resistencia del sistema federal alemán y obligará a Europa a mirar de frente una deriva que ya no se limita al discurso, sino al poder efectivo.

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