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La Iglesia uruguaya apuesta por una rifa millonaria para pagar la visita de León XIV

Hace 2 horas

La Iglesia católica uruguaya lanzó una rifa masiva para financiar la visita del papa León XIV, cuyo costo estimado ronda los 3 millones de dólares. El premio mayor será un departamento, junto con 10 autos y tres viajes a Roma, en un intento por movilizar a una feligresía cada vez más reducida.

La Iglesia católica de Uruguay decidió apostar a una fórmula poco habitual para sostener la visita del papa León XIV: una rifa con premios de alto valor, encabezada por un departamento, 10 autos y tres viajes a Roma. La iniciativa busca recaudar fondos para cubrir un viaje que, según estimaciones difundidas por autoridades eclesiásticas, costará alrededor de 3 millones de dólares, una cifra considerable para una institución que opera en un país donde el catolicismo perdió el peso social que alguna vez tuvo.

De acuerdo con la información divulgada por clarin colombia, las autoridades de la Iglesia uruguaya apelaron a la colaboración de la ciudadanía y a la “buena voluntad” de quienes quieran contribuir con la visita papal. El esquema de financiamiento refleja tanto la magnitud del operativo que implica la llegada de un pontífice como la realidad económica y religiosa del país: Uruguay es hoy el territorio con menor tasa de católicos en la región, un dato que no es menor cuando se intenta movilizar recursos para un evento de esta naturaleza. La rifa, más que un simple mecanismo de recaudación, funciona también como termómetro del vínculo entre la Iglesia y una sociedad cada vez más laica.

El caso uruguayo deja ver una tensión de fondo. Por un lado, la visita del papa puede tener valor simbólico, diplomático y pastoral; por otro, financiarla exige recursos en una plaza donde la capacidad de convocatoria de la Iglesia ya no es la de décadas pasadas. En ese contexto, recurrir a una rifa de gran escala revela tanto la necesidad económica como la voluntad de mantener presencia pública en un país que marcó distancia con la religión organizada. Para la Iglesia, el desafío no es solo juntar dinero: es demostrar que todavía puede conectar con una sociedad que observa con más escepticismo que fervor cualquier llamado eclesiástico.

Más allá de la anécdota de los premios, el episodio ilustra una transformación más profunda en Uruguay y, por extensión, en buena parte de América Latina: la religión ya no ocupa el mismo lugar central en la vida cotidiana ni en la capacidad de movilización social. Si la visita de León XIV termina concretándose, no solo será una prueba logística para la Iglesia uruguaya, sino también un test político y cultural sobre cuánto peso conserva el catolicismo en una de las sociedades más secularizadas del continente. El resultado de la rifa, en ese sentido, dirá mucho más que quién se lleve un auto o un viaje a Roma.

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