Colombia

Mortalidad laboral en Colombia sube 12,7% y deja nueve muertes por semana

Hace 51 minutos

La mortalidad laboral en Colombia subió 12,7% en el primer semestre y dejó 239 muertes, equivalentes a nueve trabajadores fallecidos por semana. Aunque los accidentes bajaron levemente, las enfermedades de origen laboral empujaron el balance al alza.

La mortalidad laboral en Colombia volvió a encender las alarmas. En el primer semestre del año se registraron 239 fallecimientos vinculados al trabajo, una cifra que representa un aumento de 12,7% frente al mismo periodo del año anterior y que equivale, en términos simples, a nueve muertes por semana. El dato rompe con la tendencia de los últimos cuatro años y deja ver un deterioro que no se puede leer solo como una estadística: detrás de cada caso hay familias afectadas, sectores productivos bajo presión y un sistema de prevención que no estaría logrando frenar los riesgos más graves.

De acuerdo con el balance conocido, el comportamiento no fue uniforme. Los accidentes de trabajo mostraron una leve disminución, pero ese alivio parcial quedó eclipsado por el repunte de las enfermedades de origen laboral, que empujaron el total de fallecimientos hacia arriba. Ese contraste es clave porque revela que el problema ya no se explica únicamente por caídas, golpes o incidentes en faenas visibles, sino también por patologías asociadas a la exposición prolongada, las malas condiciones de trabajo y, en muchos casos, la insuficiente detección temprana de los daños a la salud.

El dato importa especialmente porque Colombia venía mostrando una tendencia relativamente más estable en la mortalidad laboral en los últimos años. Que ahora se rompa esa línea sugiere un retroceso en materia de prevención y vigilancia, justo en un país donde persisten brechas enormes entre la formalidad y la informalidad, y donde muchos trabajadores siguen expuestos a jornadas extensas, subregistro de riesgos y controles débiles. Los sectores con más casos suelen coincidir con aquellos donde la exigencia física, la exposición a agentes peligrosos o la presión operativa son más altas, lo que obliga a mirar no solo las cifras sino las condiciones concretas en las que se trabaja.

Más allá del balance semestral, la discusión de fondo es qué está fallando en la prevención. Si bajan los accidentes pero suben las muertes por enfermedades laborales, la respuesta no puede limitarse a reforzar protocolos en obra o en planta: hace falta revisar la vigilancia médica, el reporte oportuno de síntomas, la calidad de la supervisión y la capacidad real de las empresas para proteger a sus trabajadores. En un país donde el empleo sigue siendo para millones una fuente de sustento frágil, cada alza en la mortalidad laboral no solo refleja un problema sanitario y productivo, sino también una deuda política con la seguridad de quienes sostienen la economía desde abajo.

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