La elección de Gersel Pérez destapa la fractura de la Alianza Verde y golpea al Pacto Histórico
Imagen: El Tiempo - Política
La elección de Gersel Pérez para el Consejo Nacional Electoral dejó al descubierto la fractura más seria de la Alianza Verde en años. El respaldo de su sector mayoritario a esa candidatura terminó de romper la relación con el Pacto Histórico y abrió una crisis política de fondo.
La elección de Gersel Pérez como integrante del Consejo Nacional Electoral no solo definió una silla clave para la vigilancia de los comicios en Colombia: también detonó una crisis abierta dentro de la Alianza Verde y selló, al menos por ahora, la ruptura política con el Pacto Histórico. El apoyo del sector mayoritario de los Verdes a esa candidatura dejó al partido de gobierno golpeado en uno de sus frentes más sensibles: su capacidad de sostener alianzas y disciplinar a sus bases en un momento en el que la gobernabilidad depende, precisamente, de esa cohesión.
Según informó El Tiempo - Política, la votación que llevó a Gersel Pérez al CNE expuso una división que venía creciendo desde hace meses entre quienes en la Alianza Verde se sienten más cómodos en la órbita del gobierno y quienes prefieren marcar distancia frente al proyecto liderado por el presidente Gustavo Petro. El resultado no fue un simple pulso burocrático. Fue una señal política de mayor alcance: una parte importante de los Verdes optó por un camino distinto al del bloque de izquierda que ayudó a llevar a Petro al poder, y eso reconfigura el mapa de apoyos en el Congreso y en los organismos de control electoral.
Lo que está en juego no es menor. El CNE es el árbitro de las reglas electorales, la puerta de entrada a decisiones sobre campañas, escrutinios y eventuales sanciones. Por eso, cada elección interna alrededor de ese organismo se convierte en una radiografía del poder político real en Colombia. En este caso, la implosión en la Alianza Verde deja ver algo más profundo que una disputa por cuotas: revela el desgaste de las coaliciones que nacieron alrededor del cambio y que hoy se enfrentan a la lógica de la supervivencia política. Para el Pacto Histórico, la pérdida de ese respaldo significa menos margen para negociar en el Congreso y más dificultad para mantener una mayoría estable en temas sensibles.
La lectura de fondo es clara: la política colombiana sigue moviéndose más por alianzas frágiles que por bloques sólidos. La ruptura entre los Verdes y el Pacto Histórico puede parecer un episodio puntual, pero en realidad refleja la tensión entre el pragmatismo legislativo y la lealtad ideológica. Si esa fractura se profundiza, no solo habrá consecuencias en la relación entre ambas fuerzas, sino también en la forma como se tramitan reformas, se construyen mayorías y se anticipa la próxima disputa electoral. En un país donde los equilibrios cambian rápido, esta elección del CNE puede terminar siendo recordada como el momento en que una coalición comenzó a desarmarse a plena luz del día.




