La vivienda en España encadena 12 años al alza y ya supera el pico de la burbuja

Imagen: El País
El precio de la vivienda en España acumula 12 años de subidas sin freno y ya duplica los niveles de 2014. La escalada ha sido tan intensa que el techo de la burbuja inmobiliaria quedó atrás en 16 comunidades autónomas.
El mercado de la vivienda en España ha entrado en una fase que ya no puede leerse como un simple repunte: los precios llevan 48 trimestres consecutivos al alza desde el suelo que tocaron en 2014 y, en ese tiempo, las casas han llegado a duplicar su valor en muchos mercados. El dato más inquietante es que la escalada ya no se limita a las grandes capitales o a los enclaves turísticos; según informó El País, el precio medio ha superado incluso el máximo de la burbuja inmobiliaria en 16 comunidades autónomas, lo que confirma que la presión sobre el acceso a la vivienda es hoy estructural y no coyuntural.
Detrás de esta subida sostenida hay una combinación conocida pero cada vez más difícil de contener: una oferta insuficiente frente a una demanda que no deja de presionar, tipos de interés que han cambiado el comportamiento de compradores e inversores, y un mercado de alquiler cada vez más tensionado que empuja a muchas familias a comprar antes de que sea todavía más caro. El resultado es una brecha creciente entre salarios y precios que deja fuera del mercado a una parte importante de la población joven y de clase media. En la práctica, esto significa que acceder a una vivienda digna se ha convertido en uno de los grandes filtros de desigualdad en España, con especial dureza en las áreas metropolitanas, donde la competencia por cada piso o casa eleva aún más los importes.
Lo relevante no es solo que los precios suban, sino la duración de la subida: 12 años de incremento ininterrumpido dibujan un ciclo mucho más profundo que los episodios habituales de recuperación tras una crisis. En términos históricos, que 16 comunidades autónomas hayan superado ya el pico previo al estallido de la burbuja es una señal de alerta porque demuestra que el mercado no solo se ha rehecho, sino que ha ido más allá de los niveles que entonces parecían insostenibles. Y eso obliga a mirar no únicamente la evolución de los precios, sino también la falta de vivienda asequible, el ritmo de construcción, la regulación del alquiler y la capacidad real de las administraciones para intervenir sin ahuyentar más oferta. Para millones de hogares, la pregunta ya no es cuándo dejará de subir la vivienda, sino cuánto más podrán resistir antes de quedar expulsados de ella.


