Estados Unidos

Dimite el secretario del Ejército y agrava la crisis interna del Pentágono

Hace 1 hora
Dimite el secretario del Ejército y agrava la crisis interna del Pentágono

Imagen: El País

La salida de Dan Driscoll golpea al corazón del aparato militar de Estados Unidos en un momento de máxima tensión con Irán. Su dimisión, tras choques con Pete Hegseth, agrava la crisis interna en el Pentágono y deja al Ejército sin una cabeza clave.

La dimisión de Dan Driscoll como secretario del Ejército sacude al Pentágono en el peor momento posible: con Washington inmerso en una confrontación abierta con Irán y con una cadena de mando ya debilitada por meses de turbulencia interna. Su salida no es un simple relevo administrativo. Es otro síntoma de una crisis más profunda en la cúpula militar estadounidense, donde las disputas políticas y personales están erosionando la estabilidad de una institución que necesita cohesión, no más fracturas.

Según informó El País, Driscoll se marcha después de meses de enfrentamientos con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una relación que terminó por volverse insostenible. La dimisión se suma a una lista cada vez más larga de salidas de altos mandos en el entorno del Pentágono, en un contexto en el que la Administración de Donald Trump ha endurecido su discurso y su estrategia frente a Teherán. Aunque el cargo de secretario del Ejército no es el más visible del aparato militar, sí es uno de los más sensibles: desde allí se supervisan recursos, personal y decisiones que afectan directamente la preparación operativa de la fuerza terrestre más grande de Estados Unidos.

Lo relevante aquí no es solo quién se va, sino lo que revela la salida. Cuando una guerra o una crisis internacional exige coordinación milimétrica, la pérdida de figuras clave en la conducción civil de la defensa genera ruido en la cadena de mando y alimenta dudas sobre la capacidad del Gobierno para sostener una estrategia coherente. En un país donde el Pentágono mueve presupuestos gigantescos y define buena parte del equilibrio militar global, cada renuncia de alto nivel abre interrogantes sobre la gobernabilidad interna y sobre cuánto pesan las disputas políticas en decisiones que deberían responder a criterios estratégicos. Para los soldados, los mandos intermedios y las familias que dependen de esa estructura, la inestabilidad arriba termina traduciéndose en incertidumbre abajo.

El episodio también encaja en una tendencia más amplia: la militarización del debate político en Estados Unidos y el desgaste institucional que suele acompañar a los periodos de confrontación externa. Si la guerra con Irán se prolonga o escala, la presión sobre el Pentágono será aún mayor, y la pregunta ya no será solo quién ocupa un cargo, sino si existe suficiente autoridad y cohesión para sostener una campaña de esa magnitud sin que la política interna termine desbordando la lógica militar.

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