Estados Unidos

La mayoría de los estados en EE.UU. ya prohíbe tocar el celular al conducir

Hace 8 horas

La mayor parte de los estados en Estados Unidos ya prohíbe manipular el celular al conducir, en una ofensiva legal contra una de las principales causas de distracción al volante. Las normas buscan bajar los accidentes, aunque mantienen excepciones para emergencias y usos limitados de manos libres.

En Estados Unidos, usar el celular con las manos mientras se conduce dejó de ser una costumbre tolerada en la mayoría del país. De acuerdo con infobae estados unidos, la gran parte de los estados ya aplica leyes que prohíben tocar el dispositivo al volante, una medida que apunta directamente a una de las conductas más peligrosas y normalizadas en las carreteras: la distracción manual y visual del conductor.

Estas reglas de manos libres no surgieron por capricho. Responden a una evidencia acumulada durante años sobre el aumento de choques, lesiones y muertes vinculadas al uso del teléfono mientras se maneja. La lógica es simple: si el conductor aparta la vista del camino, aunque sea por unos segundos, el riesgo se multiplica. Por eso, las leyes restringen la manipulación directa del celular y permiten únicamente ciertas excepciones, como las llamadas a servicios de emergencia o el uso de sistemas diseñados para operar sin sostener el aparato. En la práctica, eso significa que revisar mensajes, contestar llamadas con la mano o cambiar de aplicación mientras el vehículo está en movimiento puede terminar en una multa, además de poner vidas en peligro.

El avance de estas prohibiciones también revela un cambio más amplio en la cultura vial estadounidense. Durante años, muchas de estas conductas se consideraron parte del manejo cotidiano; hoy, en cambio, los estados están enviando una señal clara de que conducir y sostener el celular son actividades incompatibles. Esto importa porque la distracción al volante no afecta solo a quien va detrás del timón: también golpea a peatones, ciclistas y a otros conductores que pagan las consecuencias de un instante de descuido. Y aunque el marco legal varía de un estado a otro, la tendencia es inequívoca: el teléfono, convertido en extensión permanente de la vida diaria, también se ha transformado en uno de los principales enemigos de la seguridad vial.

El reto, sin embargo, no está solo en aprobar la norma, sino en hacerla cumplir y cambiar hábitos arraigados. Las autoridades han apostado por campañas de prevención, controles y sanciones, pero la batalla real se libra en cada semáforo, en cada autopista y en cada conductor que cree que puede mirar una pantalla sin poner en riesgo a nadie. En un país donde la movilidad depende tanto del automóvil, esa discusión ya no es solo legal: es una cuestión de seguridad pública.

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