ONU alerta por un El Niño gigantesco y un planeta que entra en zona de peligro

Imagen: BBC Mundo
La ONU encendió las alarmas por un El Niño que, según António Guterres, ya empuja al planeta hacia una “zona de peligro” de eventos meteorológicos extremos. El fenómeno amenaza con agravar sequías, inundaciones y crisis alimentarias en decenas de países.
El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó una advertencia que no debería pasar inadvertida: el planeta está entrando en una “zona de peligro” por el avance de un fenómeno de El Niño que ya empieza a golpear distintas regiones del mundo. La alarma llega cuando varios gobiernos todavía intentan calibrar el tamaño real del impacto que puede tener esta fase climática, históricamente asociada con alteraciones severas en las lluvias, el calor y la disponibilidad de agua y alimentos.
De acuerdo con lo informado por BBC Mundo, Guterres habló de un episodio de proporciones enormes y pidió a los países prepararse para consecuencias que no se limitarán a un solo continente. El efecto de El Niño suele sentirse con fuerza en América Latina, África y Asia, pero también desordena cadenas de suministro, presiona los precios de los alimentos y agrava la vulnerabilidad de comunidades que ya viven al límite. En otras palabras: no se trata solo de un fenómeno meteorológico, sino de una amenaza con costos sociales y económicos muy concretos.
La advertencia de Naciones Unidas llega en un momento en el que el clima extremo dejó de ser una excepción para convertirse en parte del escenario habitual. Sequías prolongadas, incendios forestales, lluvias intensas e inundaciones conviven cada vez más con sistemas agrícolas frágiles y Estados con poca capacidad de respuesta. Ese es el punto de fondo: El Niño no crea por sí solo la crisis, pero sí la acelera y la vuelve más difícil de manejar, especialmente en países con altos niveles de pobreza, infraestructura débil o dependencia de cultivos sensibles al clima. Para la gente de a pie, esto puede traducirse en menos agua, alimentos más caros y mayor riesgo de desplazamiento forzado por desastres.
Lo que está en juego, entonces, no es únicamente el comportamiento de las temperaturas oceánicas en el Pacífico, sino la capacidad del mundo para anticiparse a un choque que puede multiplicar emergencias simultáneas. La señal de la ONU funciona como un recordatorio incómodo: el costo del retraso en prevención casi siempre termina pagándolo la población más expuesta. Y en un escenario de calentamiento global, cada episodio de El Niño puede resultar más destructivo que el anterior.


