La oposición israelí busca sumar apoyos para sacar a Netanyahu del poder

Imagen: clarin colombia
La oposición israelí empezó a moverse para intentar apartar a Benjamin Netanyahu del poder después de unas elecciones sin mayoría absoluta. El bloque encabezado por Gadi Eisenkot buscará en el Parlamento los apoyos que le faltan para intentar formar gobierno.
La oposición en Israel abrió una ofensiva política para intentar sacar a Benjamin Netanyahu del poder en el menor tiempo posible, tras unas elecciones en las que ningún partido logró mayoría absoluta. El bloque que encabeza el centrista Gadi Eisenkot busca ahora reunir los votos necesarios en el Parlamento para construir una coalición de gobierno, una tarea que se anticipa compleja y llena de concesiones entre fuerzas con agendas muy distintas.
Según informó Clarín Colombia, el escenario quedó completamente abierto después de la votación del martes pasado, que no entregó a ningún bloque una ventaja definitiva. Desde entonces, las negociaciones se han acelerado y se han vuelto más tensas, porque cada bancada mide cuánto puede ganar o perder en una eventual alianza. En ese tablero, la figura de Eisenkot aparece como un intento de ordenar a una oposición dispersa y darle una salida institucional a un país que vuelve a quedar atrapado en el pulso de las mayorías frágiles.
El trasfondo de esta disputa va mucho más allá de un simple relevo en el poder. Israel entra en una nueva fase de incertidumbre política en la que la aritmética parlamentaria puede pesar más que la campaña electoral. Netanyahu, uno de los dirigentes más influyentes y polarizantes de la política israelí, enfrenta otra prueba para conservar el control del Ejecutivo, mientras sus adversarios intentan capitalizar el desgaste acumulado y el hartazgo de parte del electorado. Si la oposición logra cerrar acuerdos, el cambio podría producirse rápido; si fracasa, el país quedará otra vez expuesto a semanas de bloqueo, maniobras parlamentarias y posible repetición del caos político.
Para la ciudadanía israelí, el desenlace no es menor: de él depende el rumbo de decisiones clave en seguridad, economía y gobernabilidad. Y para la región, cada movimiento en Jerusalén tiene impacto directo en el equilibrio político de Medio Oriente, donde cualquier transición de poder suele reordenar alianzas, tensar fronteras y alterar la agenda internacional.




