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Rahm se despide del US Open tras un viernes negro que lo deja fuera del corte

Hace 4 horas
Rahm se despide del US Open tras un viernes negro que lo deja fuera del corte

Imagen: El País

Jon Rahm quedó fuera del corte en el US Open tras firmar una segunda ronda de ocho golpes sobre par, un tropiezo que lo dejó sin margen en uno de los torneos más exigentes del golf. La eliminación temprana vuelve a mostrar lo implacables que son los grandes cuando un favorito pierde el control del campo.

Jon Rahm cerró su participación en el US Open antes de tiempo tras una segunda ronda que se le fue de las manos y terminó en ocho golpes sobre el par, una cifra demasiado alta para sobrevivir al corte en un major. El vasco, uno de los nombres más sólidos del golf europeo en los últimos años, no encontró la regularidad necesaria para corregir el daño del primer día y acabó pagando el precio en un torneo donde el margen de error suele ser mínimo. La caída es especialmente llamativa porque llega en una de las citas que más premia la resistencia mental y castiga cualquier desconexión, por breve que sea.

Según informó El País, la despedida de Rahm se produjo después de una segunda jornada muy alejada del nivel que lo ha llevado a competir en la élite mundial y a convertir cada grande en un examen de jerarquía. En el US Open no basta con sobrevivir: hay que administrar la presión, leer bien los momentos y resistir campos diseñados para exponer fisuras. Esta vez, el golfista nacido en Barrika no consiguió ensamblar todo eso y quedó atrapado en una ronda demasiado costosa, sin la reacción que necesitaba para seguir en carrera durante el fin de semana. Para un jugador de su perfil, quedar fuera del corte no es solo una eliminación deportiva; también es un golpe a la narrativa de solidez que suele acompañarlo.

El resultado importa porque Rahm no es un competidor cualquiera, sino una de las referencias de España y del golf internacional en la última década. Cuando un jugador con ese peso cae tan pronto en un major, el foco deja de estar solo en la pizarra de resultados y pasa a la lectura más amplia: qué tan sostenida está su forma, cómo responde en los escenarios más hostiles y qué dicen estos tropiezos sobre su capacidad para imponer autoridad cuando el campo se endurece. En torneos como el US Open, donde la presión se multiplica y la paciencia vale casi tanto como el talento, un mal día puede arruinar semanas de preparación. Y eso es precisamente lo que vuelve este desenlace tan duro: no hubo una eliminación gradual, sino un desplome en un escenario que no perdona.

Para el aficionado común, esta clase de resultados recuerda una verdad básica del deporte de alto nivel: en el golf, incluso los grandes pueden quedar expuestos en cuestión de horas. Rahm tendrá que pasar página rápido, porque el calendario no ofrece tiempo para lamentaciones largas y cada major reordena la conversación sobre los favoritos, los candidatos y las dudas. Pero esta salida también deja una enseñanza más amplia: en un circuito cada vez más exigente, la diferencia entre sostenerse y caer puede estar en un solo hoyo, en una mala cadena de decisiones o en una ronda que se descompone sin aviso. Ese es el costo de competir en la cima.

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