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Amberes abre su festival polifónico con una obra maestra de Tomás Luis de Victoria

Hace 6 horas
Amberes abre su festival polifónico con una obra maestra de Tomás Luis de Victoria

Imagen: El País

Amberes abre esta semana Laus Polyphoniae con el Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria, una obra clave del final del Renacimiento. El festival pone el foco en la música europea alrededor de 1600 y reafirma a la ciudad como enclave de la polifonía histórica.

Amberes vuelve a situarse en el mapa de la música antigua con la inauguración de Laus Polyphoniae, el festival que cada año convierte a la ciudad belga en un punto de referencia para los amantes de la polifonía. Esta edición arranca con una obra de peso histórico y espiritual: el Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria, una de las cumbres del repertorio sacro del final del Renacimiento y una pieza que, por su intensidad y sobriedad, sigue imponiendo respeto cuatro siglos después de su creación.

Según informó El País, el certamen está dedicado esta vez a la música europea en torno a 1600, un momento decisivo en el que conviven el legado renacentista y las primeras señales del lenguaje barroco. Esa transición no es un mero asunto de especialistas: define cómo Europa pasó de la arquitectura sonora de la polifonía a formas más expresivas y teatrales, en una época marcada por cambios religiosos, políticos y culturales profundos. Que el festival abra con Victoria no es casualidad; su obra representa precisamente ese instante en el que la música sacra alcanza una densidad emocional extraordinaria sin renunciar al equilibrio formal.

La elección de Amberes también dice mucho sobre el lugar que ocupa hoy la música histórica en la vida cultural europea. Festivales como Laus Polyphoniae no solo preservan un repertorio, sino que lo devuelven al espacio público con intérpretes especializados, investigación musicológica y públicos cada vez más diversos. En tiempos en los que la oferta cultural compite por atención inmediata, este tipo de programación recuerda que hay un mercado —y una audiencia— para experiencias musicales exigentes, lentas y profundamente ligadas a la memoria. Para ciudades como Amberes, además, estos eventos funcionan como una marca cultural de largo aliento: atraen turismo, consolidan circuitos artísticos y refuerzan la identidad de un territorio que se reconoce en su patrimonio sonoro.

Lo que está en juego va más allá de un concierto inaugural. La programación centrada en 1600 permite revisar una etapa clave de la historia europea desde la música, justo cuando el continente comenzaba a redefinir su sensibilidad artística y su relación con lo sagrado. En ese espejo, Victoria sigue hablando con una claridad inesperada: su música no pertenece solo al pasado, sino a una tradición viva que todavía encuentra en festivales como este su mejor refugio y su mejor altavoz.

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