La Real Sociedad castiga a un Valencia frágil y lo deja al borde del abismo

Imagen: El País
La Real Sociedad golpeó a un Valencia frágil y desordenado, que volvió a mostrar sus costuras en una derrota que lo deja mirando de frente al descenso. Ni la energía de los canteranos Mayol y Otorbi alcanzó para tapar la torpeza de un equipo en crisis.
La Real Sociedad se llevó tres puntos valiosos de Mestalla y dejó al Valencia más hundido en una dinámica que empieza a parecer estructural. El equipo vasco supo castigar los errores del rival y sostuvo un partido que el conjunto local nunca logró controlar, pese al buen despliegue de dos canteranos de 18 años, Mayol y Otorbi, que dieron algo de aire a una noche marcada por la ansiedad y la falta de precisión del Valencia.
Según informó El País, la frescura de ambos jóvenes fue una de las pocas notas positivas en un equipo que sigue sin encontrar una base sólida para competir con regularidad. Pero su aporte no alcanzó para compensar la torpeza general de un Valencia que volvió a fallar en las áreas, perdió lucidez en la circulación y mostró una preocupante fragilidad cuando el partido exigió jerarquía. La Real, en cambio, supo esperar su momento, administrar mejor los tiempos y aprovechar cada desconexión de un rival que se descompone demasiado fácil.
Lo más alarmante para el Valencia es que esta derrota no se lee como un tropiezo aislado, sino como parte de una caída más amplia. El equipo recibirá a Javier Aguirre en puestos de descenso, una fotografía que obliga a revisar no solo el presente sino también la planificación de la temporada. En una liga donde cada punto pesa como oro, la falta de contundencia y el error repetido se pagan caro. Y cuando los salvavidas pasan a ser dos chicos de 18 años, por talentosos que sean, el mensaje es claro: la plantilla adulta no está respondiendo.
El golpe tiene además una dimensión social y deportiva que va más allá de la tabla. Mestalla sigue siendo una plaza exigente, con una afición acostumbrada a reclamar carácter antes que excusas, y hoy el equipo transmite más fragilidad que reacción. La Real Sociedad, por su parte, confirma que sabe competir con oficio incluso fuera de casa y aprovecha el mal momento de un histórico que, si no corrige rápido, corre el riesgo de convertir la temporada en una lucha desesperada por sobrevivir.


