Estados Unidos

Exingeniero de Meta pone en jaque a Zuckerberg en juicio por seguridad infantil

Hace 1 hora

Meta enfrenta un juicio de alto calibre en Estados Unidos tras la declaración de un exingeniero que asegura que Mark Zuckerberg relegó la seguridad infantil. La demanda, impulsada por 29 estados, acusa a Facebook e Instagram de atraer a menores y exponerlos a riesgos para su salud mental.

Meta volvió a quedar en el centro de la tormenta judicial en Estados Unidos después de que un exingeniero de la compañía declarara que, en la práctica, la seguridad infantil quedó en un segundo plano dentro de la agenda de Mark Zuckerberg. Esa versión alimenta un caso ya explosivo: una demanda promovida por 29 estados que acusa a la empresa de haber diseñado Facebook e Instagram para captar la atención de menores, ocultar los riesgos para su salud mental y recolectar sus datos sin el consentimiento de sus padres.

Según informó infobae estados unidos, el testimonio del exingeniero apunta a una cultura interna donde el crecimiento, la permanencia de los usuarios y la monetización pesaban más que la protección de niños y adolescentes. Ese enfoque es precisamente el corazón de la acusación estatal: los fiscales sostienen que Meta no solo conocía los efectos nocivos de sus plataformas sobre audiencias jóvenes, sino que además habría construido productos y mecanismos de uso pensados para maximizar el tiempo de pantalla, incluso a costa del bienestar de los menores. El caso no se limita a una discusión ética; pone bajo la lupa prácticas de negocio, manejo de datos y responsabilidad corporativa.

Este juicio importa porque toca uno de los grandes puntos ciegos del negocio digital: cómo las plataformas convierten la atención infantil en un activo comercial. En Estados Unidos, el debate sobre redes sociales y salud mental lleva años creciendo, especialmente entre padres, escuelas y legisladores que ven una relación cada vez más incómoda entre uso intensivo de aplicaciones, ansiedad, comparación social y presión por la imagen personal. Si los estados logran probar que Meta privilegió el diseño adictivo por encima de la protección de los menores, el golpe podría ir mucho más allá de una multa: abriría la puerta a nuevas exigencias regulatorias, demandas similares y un cambio de reglas para toda la industria tecnológica. Para las familias, en cambio, el caso confirma una sospecha cada vez más extendida: que en la economía de la atención, los usuarios más jóvenes suelen ser los más vulnerables y los menos protegidos.

Meta, por su parte, enfrenta no solo un litigio legal sino un desgaste reputacional profundo. La empresa ha intentado presentarse en los últimos años como más comprometida con la seguridad y el control parental, pero este proceso judicial revive las críticas sobre el historial de la plataforma y sobre cuánto sabía realmente la dirección de la compañía acerca de los efectos de sus productos. Lo que se discute en la sala no es únicamente si hubo fallas técnicas, sino si el negocio fue concebido desde el inicio para explotar la atención de menores antes que resguardarla.

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