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La ONU impulsa mapas más fieles y África celebra el fin del sesgo de Mercator

Hace 40 minutos
La ONU impulsa mapas más fieles y África celebra el fin del sesgo de Mercator

Imagen: infobae

La ONU aprobó una resolución para dejar atrás la proyección de Mercator y promover mapas más fieles al tamaño real de los continentes. África celebró la decisión, mientras Estados Unidos fue el único voto en contra.

La Asamblea General de la ONU dio un paso simbólico, pero políticamente cargado: aprobó una resolución que impulsa abandonar la clásica proyección de Mercator y adoptar mapas más fieles a las dimensiones reales de los continentes. La medida fue celebrada por la Comisión de la Unión Africana, que la considera un avance para corregir una distorsión histórica que, durante siglos, ha reducido visualmente el tamaño de África en el imaginario global. El gesto no cambia fronteras ni equilibra por sí solo las desigualdades del planeta, pero sí toca una fibra sensible: quién aparece grande, quién pequeño y qué lugar ocupa cada región en la manera en que el mundo se mira a sí mismo.

Según informó infobae, la resolución fue aprobada con 164 votos a favor, uno en contra —el de Estados Unidos— y seis abstenciones. El texto respalda representaciones cartográficas más precisas, en especial la proyección Equal Earth, y llama a gobiernos, organismos internacionales, editoriales, sistemas educativos y plataformas digitales a adoptar gradualmente mapas que reflejen mejor las proporciones reales. El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmud Ali Yusuf, calificó la decisión como un avance importante y agradeció a los países africanos, en particular a Togo, por haber empujado la iniciativa dentro de la ONU con apoyo regional y respaldo internacional.

La discusión va mucho más allá de un debate técnico sobre cartografía. La proyección de Mercator, creada en 1569 para facilitar la navegación marítima, sigue siendo la más usada en escuelas, medios y aplicaciones digitales, pese a que agranda las zonas cercanas a los polos y achica las regiones próximas al ecuador. Eso ha tenido un efecto cultural profundo: Europa, Norteamérica y Groenlandia suelen verse desproporcionadamente grandes, mientras África aparece visualmente disminuida aunque en realidad es mucho mayor de lo que suele percibirse. Para África, corregir esa imagen no es un capricho académico; es una disputa por la representación, la dignidad y el peso simbólico en un sistema internacional donde la percepción también influye en el poder.

La resolución de la ONU también deja una señal política incómoda para Washington, que votó en contra en medio de un consenso casi total. No se trata solo de mapas: el debate expone tensiones sobre narrativa global, educación y hegemonía cultural. Si la recomendación prospera en aulas, atlas, buscadores y plataformas, millones de personas empezarán a ver el planeta de otra forma. Y esa forma de mirar importa más de lo que parece: lo que se dibuja grande o pequeño termina moldeando, con el tiempo, cómo se entiende el mundo y quién se considera realmente central en él.

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