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UEFA lleva a Infantino a terreno penal por su plan ligado al Mundial

Hace 5 horas
UEFA lleva a Infantino a terreno penal por su plan ligado al Mundial

Imagen: BBC Mundo

La UEFA abrió un proceso penal contra Gianni Infantino por su intento de impulsar la venta de acciones vinculadas al Mundial y otras competiciones de la FIFA. El movimiento reabre la pelea por el control comercial del fútbol global y pone bajo presión al jefe del organismo rector.

La UEFA dio un paso inusual y de alto voltaje político al iniciar acciones penales contra Gianni Infantino, presidente de la FIFA, por su intención de avanzar con un plan que contemplaba la venta de acciones relacionadas con la Copa del Mundo y otras competiciones del organismo. El caso no solo sacude la cúpula del fútbol internacional: también deja al descubierto una disputa de poder sobre quién controla y monetiza el negocio más rentable del deporte global.

Según informó BBC Mundo, el plan ya había sido descartado, pero aun así desató una reacción inmediata desde la confederación europea, que interpreta la maniobra como un intento de privatizar parcialmente activos estratégicos del fútbol mundial. En términos prácticos, lo que está en discusión no es un detalle administrativo, sino el modelo de negocio de la FIFA: quién decide sobre sus ingresos, cómo se distribuyen las ganancias y hasta dónde puede llegar la lógica financiera en torneos que concentran audiencias multimillonarias. Para los hinchas, esto puede sonar lejano; para las federaciones nacionales, patrocinadores y operadores de derechos televisivos, es una pelea que define el futuro del ecosistema del fútbol.

El movimiento de la UEFA no puede leerse aislado. Desde hace años, la FIFA viene ampliando el valor comercial de sus competiciones, mientras crece la tensión entre quienes defienden una gestión más cerrada y centralizada y quienes denuncian una deriva cada vez más orientada al negocio. La Copa del Mundo es el activo estrella del fútbol internacional, y cualquier intento de fraccionar su valor mediante acciones o instrumentos similares abre preguntas incómodas sobre transparencia, gobernanza y concentración de poder. En un deporte donde la palabra "reforma" suele esconder luchas internas, este episodio sugiere que la batalla por el control financiero del fútbol está lejos de terminar.

Lo más relevante es que el conflicto ya no se limita a los despachos de Zúrich o a las reuniones entre dirigentes. Cuando las cúpulas del fútbol se enfrentan por la propiedad y explotación de sus mayores torneos, el impacto termina bajando al terreno: entradas más caras, derechos de transmisión más agresivos y una presión creciente para convertir cada partido en un activo financiero. La denuncia contra Infantino, más allá de su desenlace jurídico, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto el Mundial sigue siendo una competencia deportiva y hasta qué punto se ha convertido en una plataforma de negocio global?

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