La Unesco obliga a España y Galicia a rehacer la candidatura de la Ribeira Sacra

Imagen: El País
La Unesco frenó la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio de la Humanidad y obligó al Gobierno y a la Xunta a corregir su propuesta. El proyecto, trabajado durante años, no está descartado, pero sí queda en pausa hasta que incorpore mejoras sustanciales.
La candidatura de la Ribeira Sacra para entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad recibió un revés importante: la Unesco pidió al Gobierno central y a la Xunta de Galicia que introduzcan mejoras antes de volver a presentarla. El golpe no significa una derrota definitiva, pero sí retrasa una aspiración que llevaba años construyéndose como una de las grandes apuestas de reconocimiento internacional para este territorio singular del interior gallego.
Según informó El País, el proyecto llevaba tiempo siendo trabajado por ambas administraciones con la idea de reforzar el valor cultural, paisajístico y patrimonial de la Ribeira Sacra, una comarca marcada por la viticultura, los monasterios y el trazado de ríos que han configurado un paisaje de enorme identidad. La observación de la Unesco obliga ahora a revisar la propuesta para ajustar criterios técnicos y elevar el nivel de la candidatura, algo habitual en estos procesos, donde el reconocimiento no depende solo del valor simbólico del lugar, sino de la solidez con que ese valor se explica y se protege.
Este frenazo importa porque la Ribeira Sacra no es solo un emblema cultural de Galicia: también representa una oportunidad económica y turística para una zona que busca consolidar un modelo de desarrollo más sostenible. La declaración de Patrimonio de la Humanidad suele traducirse en mayor visibilidad internacional, más visitantes y nuevas tensiones sobre cómo equilibrar conservación y explotación turística. En ese sentido, el rechazo parcial de la Unesco obliga a las administraciones a afinar el relato y, sobre todo, a demostrar que el territorio está preparado para una protección a largo plazo que no se limite a la promoción de marca. La lección es clara: el prestigio global no se concede por inercia, sino por un expediente impecable.
A partir de ahora, el desafío será político y técnico a la vez. Gobierno y Xunta tendrán que corregir el rumbo sin convertir el proceso en una disputa institucional, porque cualquier fisura entre administraciones debilita una candidatura que ya ha invertido demasiado capital simbólico y administrativo como para permitirse otro tropiezo. Para los vecinos y pequeños negocios de la zona, la demora puede generar frustración, pero también la posibilidad de construir una propuesta más robusta, menos improvisada y mejor adaptada a lo que la Unesco exige cuando evalúa paisajes culturales de esta complejidad.


