Colombia

Cali: un diamante de béisbol convertido en refugio para más de 150 damnificados

Hace 1 hora

En Cali, más de 150 personas quedaron bajo techo temporal en un albergue instalado en el diamante de béisbol, tras perderlo todo. Entre los damnificados hay madres, recién nacidos y adultos mayores que intentan recomponer su vida mientras siguen saliendo a trabajar.

En Cali, el diamante de béisbol terminó convertido en refugio de emergencia para más de 150 personas que hoy intentan sostener una rutina mínima después de haberlo perdido casi todo. El albergue instalado en ese escenario deportivo acoge a madres con sus hijos recién nacidos, adultos mayores y familias completas que, pese a la precariedad, siguen saliendo a trabajar para conseguir el sustento diario y no romper del todo el hilo con la normalidad.

La escena revela una realidad que en Colombia se repite con demasiada frecuencia cuando una emergencia obliga a improvisar soluciones: primero llega la evacuación, luego la espera, y después la difícil tarea de sobrevivir en espacios temporales que no fueron pensados para vivir. Según la información base difundida por El Tiempo (Colombia), estas personas encontraron en el albergue un techo provisional mientras enfrentan las consecuencias de haber quedado sin vivienda o sin condiciones seguras para permanecer en ella. No se trata solo de dormir en colchonetas o compartir baños y alimentos; también significa reorganizar la vida familiar, cuidar a los niños, atender a los mayores y volver cada día a una ciudad que sigue funcionando como si nada hubiera pasado.

Ese contraste es lo que vuelve más dura la historia: mientras Cali continúa su ritmo, quienes habitan el albergue viven en pausa. Para una madre con un recién nacido, para un adulto mayor o para un trabajador informal que no puede dejar de salir a ganarse el día, la emergencia no termina cuando se cierra la puerta del refugio. Apenas empieza una segunda fase, menos visible y muchas veces más larga, en la que el principal desafío es recuperar estabilidad, documentos, empleo, salud mental y un lugar al que volver. En Colombia, donde los desastres, las inundaciones, los incendios y los desplazamientos internos siguen golpeando a miles de familias, este tipo de albergues son una solución urgente pero también un recordatorio de la fragilidad de la vivienda para los sectores más vulnerables.

Por eso importa mirar más allá de la postal de la emergencia. Un albergue no solo evita que la tragedia sea mayor; también expone la magnitud de la pérdida y la lentitud con la que el Estado y la sociedad responden cuando una familia queda sin casa. Los rostros que duermen en el diamante de béisbol de Cali no son cifras anónimas: son personas que al amanecer salen a trabajar, regresan a un espacio compartido y siguen esperando la posibilidad de reconstruir una vida que, en cuestión de horas, quedó suspendida.

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