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Abejas de Fiyi están al borde de la extinción tras perder 99% de su población

Hace 2 horas

Las abejas de Fiyi, descubiertas científicamente hace apenas dos años, ya están al borde de la extinción tras perder el 99% de su población en siglo y medio. Un estudio genético vincula el desplome con la colonización europea y abre una alerta sobre la fragilidad de la biodiversidad insular.

La especie de abejas de Fiyi, identificada científicamente hace solo dos años, está en una situación crítica: un estudio genético determinó que perdió el 99% de su población en apenas 150 años. El hallazgo, divulgado según informó infobae mundo, sugiere que el colapso comenzó con la llegada y expansión de la colonización europea en el archipiélago del Pacífico.

La investigación encontró señales de una caída abrupta y sostenida en la diversidad genética de estos insectos, un dato que no solo confirma que la población actual es una fracción mínima de la original, sino que además apunta a un proceso de deterioro de larga data. En términos biológicos, una pérdida de esa magnitud deja a una especie con menos herramientas para adaptarse a cambios ambientales, resistir enfermedades o sobrevivir a la presión humana sobre su hábitat.

El caso importa más allá de Fiyi porque resume, en una sola especie, el impacto acumulado de la transformación colonial sobre ecosistemas frágiles. Las islas, por su aislamiento, suelen albergar especies únicas y altamente vulnerables; cuando el paisaje cambia por la deforestación, la introducción de especies invasoras o la alteración de los usos del suelo, el golpe puede ser irreversible. Que esta abeja haya sido descubierta apenas hace dos años y ya esté al borde de desaparecer demuestra también lo poco que se sabe todavía sobre la biodiversidad insular y lo rápido que puede perderse antes de ser estudiada a fondo.

El hallazgo deja una advertencia incómoda para la conservación global: muchas especies no están desapareciendo de forma repentina, sino en silencio, durante décadas o siglos, hasta que la ciencia las detecta demasiado tarde. En Fiyi, el desafío ahora no es solo documentar lo que queda, sino intentar frenar una extinción que ya lleva demasiado tiempo en marcha.

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