Rusia pierde impulso en el Donbás y cede más terreno del que gana
Imagen: infobae mundo
Un análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra concluye que Rusia perdió más terreno del que ganó en abril y mayo, una señal de desgaste en su ofensiva sobre Ucrania. Pese a los ataques con misiles y drones, el frente se ha mantenido sorprendentemente estable.
Las fuerzas rusas están mostrando señales de fatiga en su campaña para controlar el Donbás, la región oriental de Ucrania que Moscú ha convertido en el centro de su ofensiva. De acuerdo con un análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra, en abril y mayo el Kremlin cedió más terreno del que consiguió avanzar, un dato que no equivale a una retirada general, pero sí a una pérdida de impulso en un conflicto que se ha vuelto cada vez más costoso y menos predecible.
El punto más relevante no es solo que Rusia haya ganado poco, sino que la balanza territorial le resultó desfavorable en esos dos meses. Según ese estudio, pese al bombardeo continuo con misiles y drones sobre distintos puntos de Ucrania, la línea de frente se mantuvo en términos generales estable. Eso sugiere que los ataques a distancia siguen siendo una herramienta de presión militar y psicológica, pero no necesariamente están traduciendo esa capacidad destructiva en avances significativos sobre el terreno. En una guerra donde cada kilómetro conquistado ha tenido un costo enorme, cualquier retroceso operativo pesa más de lo que parece.
El Donbás sigue siendo una pieza estratégica clave porque allí se condensan los objetivos militares, políticos y simbólicos de Moscú. Controlar esa zona no solo le daría a Rusia una victoria territorial de alto valor, sino que además le permitiría sostener el relato interno de que la invasión aún produce resultados. Pero cuando el avance se frena y el enemigo conserva posiciones, la narrativa de fuerza empieza a resentirse. Para Ucrania, la estabilidad relativa del frente también tiene un valor enorme: le da margen para reorganizar defensas, absorber los golpes y depender de forma más eficiente de la ayuda militar occidental, que ha sido decisiva para contener a las tropas rusas.
Este balance de abril y mayo importa porque ayuda a medir el momento real de la guerra más allá de la propaganda de ambos bandos. Si Rusia está cediendo más de lo que avanza en el área que priorizó desde el inicio de la invasión, eso habla de limitaciones en logística, desgaste de tropas o dificultades para sostener ofensivas prolongadas. Para la población civil en Ucrania, sin embargo, la estabilidad del frente no significa alivio automático: los ataques con misiles y drones siguen manteniendo la amenaza sobre ciudades, infraestructura y vida cotidiana. En otras palabras, la guerra puede dejar de moverse en el mapa y, aun así, seguir golpeando con fuerza fuera de la línea de combate.



