Colombia

Colombia impulsa retirar a la ONU de la vigilancia de la reforma rural

Hace 2 horas

Colombia empuja en el Consejo de Seguridad una propuesta que podría sacar a la ONU de la observación de la reforma rural integral del Acuerdo de Paz. La iniciativa ya tiene respaldo de Estados Unidos y abre una discusión que puede cambiar el alcance internacional del seguimiento al pacto.

Colombia entró a una discusión delicada en Naciones Unidas: propone retirar a la ONU de la observación de la reforma rural integral del Acuerdo de Paz, una función que hoy hace parte del monitoreo internacional sobre uno de los puntos más atrasados del pacto con las antiguas FARC. El Consejo de Seguridad tendrá un poco más de dos semanas para estudiar la idea, que ya recibió el respaldo político de Estados Unidos, un gesto que le da impulso, pero no garantiza una decisión rápida ni sin resistencias.

La jugada no es menor. La reforma rural integral fue concebida como el corazón territorial del acuerdo firmado en 2016, porque debía llevar tierra, vías, infraestructura, asistencia técnica y presencia estatal a zonas golpeadas por el conflicto armado. Según informó El Tiempo - Política, la propuesta colombiana busca redefinir el papel de Naciones Unidas en ese componente específico, lo que abriría la puerta a un ajuste en el esquema de verificación internacional que ha acompañado la implementación del pacto durante años. En la práctica, eso significa revisar cuánto control externo debe seguir teniendo la ONU sobre una agenda que, en teoría, ya entró en una fase de mayor responsabilidad nacional.

El trasfondo es político y también operativo. Para el Gobierno colombiano, mover esa pieza puede leerse como un intento de reorganizar el seguimiento del acuerdo y concentrar el monitoreo de la ONU en otros frentes donde aún persisten más riesgos, como la reincorporación, las garantías de seguridad o la presencia de grupos armados en territorios rurales. Pero el cambio también puede generar preguntas incómodas: ¿quién vigilará con el mismo peso internacional el cumplimiento de la reforma rural?, ¿qué señal envía esto a las comunidades que llevan años esperando transformaciones concretas en el campo?, ¿y cómo se mide el avance real sin un observador multilateral con mandato claro? En un país donde la brecha entre el papel y el territorio suele ser enorme, cualquier ajuste al andamiaje de verificación importa más de lo que parece.

La decisión final del Consejo de Seguridad no solo afectará la arquitectura diplomática del Acuerdo de Paz. También dirá si la comunidad internacional sigue viendo la reforma rural como una deuda pendiente que merece tutela externa o como una tarea que Colombia puede gestionar casi por completo sola. En un escenario de implementación lenta y desconfianza persistente en las zonas más apartadas, retirar a la ONU de ese punto podría aliviar tensiones en la negociación internacional, pero también reducir una de las pocas alarmas que todavía obligan a mirar el campo colombiano con lupa.

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