La mayor revisión sobre FIV cuestiona terapias complementarias sin prueba de beneficio

Imagen: El País
Una revisión amplia sobre fecundación in vitro concluye que la mayoría de terapias complementarias usadas para mejorar los resultados no tiene respaldo sólido. El hallazgo pone en duda prácticas populares como la acupuntura o el uso de corticoides en este contexto.
Una revisión de gran alcance ha puesto bajo la lupa una de las promesas más repetidas alrededor de la fecundación in vitro: que ciertos tratamientos complementarios pueden aumentar las probabilidades de lograr un embarazo. Según informó El País, la mayor evaluación hecha hasta ahora concluye que la mayoría de esas intervenciones, entre ellas la acupuntura y los corticoides, no muestra un beneficio sólido para las pacientes. En otras palabras, gran parte de lo que se ofrece como “ayuda extra” en los tratamientos de reproducción asistida no ha demostrado realmente mejorar los resultados clínicos.
El hallazgo importa porque la fecundación in vitro es un proceso costoso, físicamente exigente y emocionalmente desgastante. Cuando una pareja o una mujer decide someterse a este tipo de tratamiento, cualquier opción adicional suele ser vista como una oportunidad para inclinar la balanza a favor. Sin embargo, la revisión citada por El País apunta a que esa lógica no siempre se sostiene en la evidencia. Muchas de las terapias evaluadas se han popularizado en clínicas y consultas como supuestos complementos para mejorar la implantación del embrión, aumentar las tasas de embarazo o reducir el riesgo de aborto, pero la mayor parte no logra demostrar con claridad que de verdad haga la diferencia.
Este tipo de conclusiones debería leerse como una advertencia sobre un problema más amplio en la medicina reproductiva: la distancia entre lo que promete el mercado y lo que respalda la ciencia. En un sector donde abundan los llamados “add-ons” o tratamientos añadidos, la presión por ofrecer alternativas a pacientes desesperadas por concebir puede empujar a validar prácticas que todavía no han superado pruebas rigurosas. Y eso tiene consecuencias reales. Para las personas que pagan de su bolsillo cada ciclo, cada consulta y cada procedimiento adicional, la falta de evidencia no es un detalle técnico: es dinero, tiempo y expectativas depositadas en algo que quizá no aporte nada. Para los sistemas de salud, tanto en Estados Unidos como en Colombia, también implica una discusión sobre qué tratamientos merece la pena financiar y cuáles solo engordan una industria que se alimenta de la urgencia y la esperanza.
La revisión no cierra la puerta a la investigación futura, pero sí obliga a poner los pies en la tierra. En reproducción asistida, como en otras áreas de la medicina, que algo parezca plausible no significa que funcione. Y cuando el objetivo es tan sensible como lograr un embarazo, esa diferencia entre promesa y evidencia no puede seguir tratándose como un asunto menor.




