Colombia

Ley anticapuchos avanza en el Congreso tras superar primer debate

Hace 4 horas

La llamada ley anticapuchos dio un paso clave en el Congreso colombiano al superar su primer debate. La propuesta busca castigar penalmente a quienes oculten su identidad para cometer actos vandálicos durante manifestaciones públicas.

El Congreso de Colombia dio este lunes un primer espaldarazo a la llamada ley anticapuchos, una iniciativa que pretende endurecer las sanciones contra quienes oculten su identidad con el propósito de cometer actos vandálicos en medio de protestas. La propuesta avanza en medio de un debate de fondo sobre hasta dónde puede llegar el Estado para frenar los disturbios sin afectar el derecho a la manifestación.

Según informó El Tiempo - Política, el proyecto superó su primer debate y quedó un paso más cerca de convertirse en ley. La iniciativa plantea consecuencias penales para quienes, cubriéndose el rostro o alterando su identidad, participen en hechos de violencia durante movilizaciones públicas. Sus promotores sostienen que la medida busca atacar a los grupos que se infiltran en marchas pacíficas para destruir bienes, agredir a la fuerza pública o generar caos en las ciudades.

El trasfondo político no es menor: en Colombia, cada discusión sobre protestas termina abriendo una vieja herida entre quienes defienden una regulación más estricta y quienes advierten que cualquier herramienta de control puede usarse para restringir la protesta social. Ese dilema explica por qué este tipo de iniciativas suelen generar resistencia en sectores de oposición, organizaciones de derechos humanos y colectivos estudiantiles o sociales, que temen que la norma termine estigmatizando a manifestantes legítimos. Para el ciudadano común, el impacto se siente en dos frentes: la seguridad en las calles y el riesgo de que una mala implementación termine castigando más la protesta que la violencia.

Lo que viene ahora será decisivo. Si el proyecto sigue avanzando en el Legislativo, el país entrará en una discusión más amplia sobre cómo distinguir entre la protesta protegida por la Constitución y los actos delictivos cometidos al amparo de una manifestación. En un escenario de alta polarización, la ley anticapuchos no solo pone a prueba la capacidad del Congreso para responder al vandalismo, sino también su habilidad para legislar sin recortar libertades básicas.

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