Sube el precio del combustible y llenar el depósito ya supera los 100 euros

Imagen: infobae
Llenar un depósito de gasoil ya supera los 100 euros en muchas estaciones de servicio y el encarecimiento llega en el mes de mayor movimiento por carretera. El diésel ronda los 1,82 euros por litro y la gasolina se acerca a 1,7, en una escalada ligada al fin de la rebaja del IVA y a la tensión en Oriente Medio.
Los carburantes encadenan ya siete semanas consecutivas de subidas y han llegado a uno de los momentos más sensibles del año: el mes de mayor tráfico por carretera. Según informó infobae, el gasoil ha alcanzado niveles que hacen que llenar un depósito estándar supere fácilmente los 100 euros en muchas estaciones, mientras el diésel se sitúa en torno a 1,82 euros por litro y la gasolina toca los 1,7. El dato no es menor porque convierte una visita rutinaria a la gasolinera en una factura cada vez más pesada para hogares y trabajadores que no pueden prescindir del coche.
La escalada se produce después de que el Gobierno eliminara en julio la rebaja del IVA, una medida que había contenido temporalmente el precio final de los carburantes. Desde entonces, el mercado ha ido reflejando el aumento con una regularidad inquietante. A esa presión fiscal se suma un contexto internacional inestable, con el conflicto en Oriente Medio añadiendo tensión a las expectativas sobre el petróleo y sus derivados. En otras palabras: no se trata solo de un repunte puntual, sino de una combinación de decisiones políticas internas y riesgos geopolíticos que terminan trasladándose al surtidor.
El impacto va más allá del conductor particular que calcula si este verano conviene alargar un viaje o reducir desplazamientos. Cada céntimo adicional en el combustible repercute en el transporte de mercancías, en la distribución de alimentos y en buena parte de la cadena de costes que termina llegando al consumidor. Cuando sube el diésel, sube también la presión sobre el precio final de numerosos bienes y servicios. Por eso, lo que aparenta ser una noticia de repostaje es en realidad un indicador de inflación cotidiana: el combustible sigue siendo uno de los termómetros más rápidos del coste de vida.
Lo preocupante es que la subida llega en un momento en el que las familias ya vienen absorbiendo otros aumentos en vivienda, alimentación y energía. Si el petróleo internacional mantiene la volatilidad y no aparece una corrección clara en los próximos días, la tendencia podría prolongarse más allá del verano. Para muchos conductores, el cálculo ya no es cuánto cuesta viajar, sino cuánto cuesta simplemente moverse. Y esa es una señal incómoda de que el alivio en la bomba aún no aparece.



