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El episodio que habría marginado a Jhon Durán de la selección Colombia

Hace 2 horas

El empate de Colombia ante Perú no solo dejó un mal resultado en eliminatorias: también reavivó las tensiones internas alrededor de la selección y el distanciamiento de Jhon Durán. Según versiones difundidas por www.colombia.com/deportes, un altercado que habría comprometido al técnico Néstor Lorenzo fue el quiebre definitivo.

La selección Colombia volvió a quedar bajo la lupa no solo por su empate frente a Perú en las eliminatorias, sino por las grietas internas que ese resultado dejó al descubierto. En medio de ese ambiente, Jhon Durán quedó nuevamente afuera del radar del equipo nacional, una ausencia que ya no parece explicarse solo por razones deportivas, sino por un episodio de tensión que, de acuerdo con versiones recogidas por www.colombia.com/deportes, habría terminado con Néstor Lorenzo en el piso y con la relación del delantero con la selección seriamente deteriorada.

El dato que circula apunta a un conato de pelea que habría marcado un antes y un después en el vínculo entre Durán y el cuerpo técnico. Aunque no se han revelado oficialmente todos los detalles, la versión conocida sugiere que el incidente dejó una impresión difícil de revertir dentro del entorno de la selección. En un equipo donde la disciplina y la convivencia pesan tanto como el rendimiento, un roce de ese nivel suele tener consecuencias inmediatas, y en este caso la principal parece haber sido la salida del delantero de la órbita de convocados.

Más allá del rumor puntual, el episodio encaja en un problema más amplio que Colombia arrastra desde hace años: la dificultad para consolidar un grupo estable y competitivo alrededor de figuras jóvenes con talento, pero también con fuerte personalidad. Jhon Durán es uno de esos casos. Su capacidad para desequilibrar en ataque lo convierte en un recurso valioso, pero su presencia fuera de control también puede convertirse en una carga para un proceso que necesita orden, resultados y autoridad. En un contexto de eliminatorias, donde cada punto vale oro, las selecciones que no logran blindar su vestuario terminan pagando el precio en la cancha y en la tabla.

Lo que ocurre con Durán también abre una discusión incómoda para la hinchada colombiana: hasta qué punto un conflicto interno puede cerrar puertas a un jugador con proyección internacional. Si la versión es cierta, el costo no recae solo en el futbolista o en el entrenador, sino en una selección que sigue buscando identidad mientras intenta convivir con sus propias turbulencias. Y en un camino rumbo al Mundial, esos choques no son simples anécdotas de camerino: pueden definir quién juega, quién queda por fuera y cuánto margen de error le queda al proyecto de Lorenzo.

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