Estados Unidos

Los Ángeles cae al último lugar para comprar vivienda entre las grandes ciudades de EE. UU.

Hace 5 horas

Los Ángeles terminó al fondo del ranking 2026 de Realtor.com para comprar vivienda entre las grandes ciudades de Estados Unidos. El castigo llegó por hipotecas caras y por una oferta de casas que no alcanza a seguirle el paso a la demanda.

Los Ángeles cerró 2026 como la peor gran área metropolitana de Estados Unidos para comprar una vivienda, según el ranking de Realtor.com, que le asignó una calificación reprobatoria por el encarecimiento del crédito y la escasez persistente de nuevas propiedades. La conclusión es dura pero no sorprendente: en una ciudad donde el sueño de comprar casa ya venía debilitado, el mercado terminó por volverse prácticamente inaccesible para buena parte de la clase media.

De acuerdo con el informe citado por infobae estados unidos, la combinación de costos hipotecarios elevados y una incorporación limitada de inventario empujó a Los Ángeles al último lugar entre las grandes ciudades evaluadas. En términos simples, el problema no es solo que las viviendas sigan siendo caras; es que cada vez cuesta más financiarlas y, al mismo tiempo, no aparecen suficientes unidades nuevas para aliviar la presión sobre los precios. Esa mezcla castiga con más fuerza a quienes dependen de un crédito para entrar al mercado, que en una metrópoli como esta son la mayoría de los compradores potenciales.

El resultado dice mucho más que una mala nota en una tabla. Los Ángeles lleva años atrapado en un desequilibrio estructural: su demanda habitacional supera por amplio margen la capacidad de construir, densificar o liberar oferta asequible. Eso convierte a la ciudad en un termómetro extremo de lo que ocurre en muchas urbes estadounidenses, donde la vivienda dejó de ser un bien alcanzable para familias con ingresos estables. La diferencia es que en Los Ángeles el problema se ve amplificado por salarios que no crecen al ritmo de los precios, por restricciones urbanísticas, por la alta competencia entre compradores y por el peso del financiamiento hipotecario en una economía todavía sensible a las tasas de interés. Para quienes viven en el área, el castigo no se limita a no poder comprar: también empuja a más hogares a seguir alquilando, a mudarse más lejos o a resignarse a viviendas más pequeñas y más costosas.

En ese sentido, el ranking de Realtor.com funciona menos como una sorpresa y más como una radiografía de un mercado enfermo por la falta de equilibrio. Mientras no aumente de forma sostenida la oferta de vivienda y no baje la carga financiera de comprar, Los Ángeles seguirá siendo una ciudad donde el acceso a la propiedad se parece cada vez más a un privilegio. Y eso tiene implicaciones directas para la movilidad social, la composición de los barrios y la permanencia de miles de familias que hoy quedan fuera del mercado por una razón elemental: ya no les alcanza.

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