Política

Uribismo prepara contrarreforma pensional y propone sacar a Colpensiones del centro

Hace 1 hora

El Centro Democrático se mueve para presentar una contrarreforma pensional antes de que entre en vigencia el esquema de Gustavo Petro. La jugada revela una pugna de fondo: el uribismo quiere desmontar Colpensiones como eje del sistema, mientras se abre un nuevo pulso político en el Congreso.

El Centro Democrático acelera una contrarreforma pensional con una meta política clara: llegar primero al Congreso antes de que empiece a regir la reforma de Gustavo Petro y marcar desde ahora el terreno del próximo debate nacional sobre el ahorro de los trabajadores. La movida no es menor. En el corazón de la discusión está la propuesta que impulsa el expresidente Álvaro Uribe, quien insiste en desmontar a Colpensiones como pieza central del sistema, una idea que pone al uribismo en choque directo con el modelo aprobado por el Gobierno.

De acuerdo con El Tiempo - Política, la colectividad ha venido moviéndose para ser la primera en radicar un nuevo proyecto sobre pensiones, en un intento por capitalizar el malestar que aún genera la reforma oficialista y por instalar una narrativa alternativa antes de que la norma entre en plena ejecución. El cálculo es evidente: si el uribismo logra encabezar la iniciativa, no solo ganará visibilidad legislativa, sino que también podrá presentarse como la fuerza que busca corregir lo que considera errores de diseño del sistema actual. En ese tablero, Colpensiones queda en el centro de la disputa, porque para Uribe y su sector la entidad estatal debería dejar de absorber el peso principal del esquema pensional.

El problema de fondo es que esta discusión no se limita a una pelea entre partidos. Lo que está en juego es el modelo de retiro de millones de trabajadores formales e informales, y la forma en que el país reparte el riesgo entre ahorro individual, subsidio público y sostenibilidad fiscal. La reforma de Petro fue diseñada para ampliar la cobertura y darle un papel dominante al componente público; la contrarreforma uribista buscaría hacer lo contrario, reduciendo la centralidad de Colpensiones y devolviendo más espacio a operadores privados. Por eso este pulso importa: define quién administra los aportes, quién asume las pensiones futuras y qué tanto Estado habrá en el sistema que sostendrá a la próxima generación de jubilados.

La pelea apenas comienza, pero ya deja claro algo: el debate pensional seguirá siendo uno de los campos de batalla más sensibles de la política colombiana. En un país con una población que envejece, una informalidad persistente y una cobertura insuficiente, cualquier cambio al sistema tendrá efectos directos sobre el bolsillo de los trabajadores y sobre las finanzas públicas. El uribismo quiere reabrir la discusión antes de que la reforma petrista se consolide; el Gobierno, en cambio, deberá defender una arquitectura que todavía enfrenta resistencia política, técnica y social. El resultado de esa confrontación puede definir no solo una ley, sino el tipo de vejez que Colombia está construyendo para las próximas décadas.

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