Los latinos ya pesan más que los europeos en el empleo español y Colombia lidera el avance

Imagen: El País
La presencia latinoamericana está reconfigurando el mercado laboral español: por primera vez, sus afiliados a la Seguridad Social superan a los europeos y ya suman 1,2 millones de puestos. Colombia encabeza el crecimiento y confirma el peso de la migración en la economía española.
España está viendo un cambio de fondo en su mercado laboral y el motor principal llega desde América Latina. Por primera vez, los trabajadores latinoamericanos afiliados a la Seguridad Social han superado a los europeos y ya rondan 1,2 millones de puestos, una cifra que refleja no solo la magnitud del fenómeno migratorio, sino también el papel cada vez más decisivo de esta mano de obra en sectores donde faltan trabajadores. Dentro de ese avance, Colombia se ha convertido en el país que más aporta al aumento de la afiliación latinoamericana, un dato que confirma el fuerte peso de la migración colombiana en la economía española.
El fenómeno no es menor: según informó El País, el tirón latinoamericano está sosteniendo parte del dinamismo del empleo en España, especialmente en actividades donde la demanda de personal supera la oferta local. Hablamos de ramas como cuidados, hostelería, comercio, construcción y servicios, sectores en los que la llegada de trabajadores de América Latina ha ayudado a cubrir vacantes que, de otro modo, tardarían más en ocuparse. La frase repetida por muchos de estos migrantes —llegan con “ahínco” y con “ganas”— no es solo una descripción emocional; también resume una realidad económica. En un país que envejece y necesita más cotizantes para sostener su sistema, la incorporación de población extranjera es ya una pieza estructural del empleo.
Que los latinoamericanos superen por primera vez a los europeos en afiliación a la Seguridad Social dice mucho sobre el momento que vive España, pero también sobre las diferencias con el resto del continente. Mientras en décadas anteriores la movilidad laboral europea dominó los flujos de llegada, hoy el vínculo lingüístico, cultural y de redes familiares ha convertido a España en un destino natural para millones de personas de América Latina. Eso explica por qué el crecimiento ya no depende solo de la coyuntura económica, sino de un cambio demográfico más profundo: una población local que no alcanza para cubrir todas las necesidades del mercado y una migración que se inserta con rapidez en ocupaciones esenciales. Para Colombia, además, el dato tiene una lectura política y social evidente: la salida de trabajadores hacia España sigue funcionando como válvula de escape para un país con empleo informal elevado y oportunidades insuficientes, aunque al mismo tiempo alimenta la dependencia de las remesas en muchos hogares.
La consecuencia de fondo es que el mercado laboral español ya no puede entenderse sin la aportación latinoamericana. Lo que antes se veía como una ayuda coyuntural hoy es parte de la columna vertebral del empleo. Y si esta tendencia se mantiene, la discusión no será solo cuántos puestos crean los migrantes, sino qué haría España sin ellos en un contexto de envejecimiento, presión sobre las pensiones y necesidad urgente de mano de obra. Colombia, por ahora, aparece en el centro de esa transformación.




