CRC emite cuatro llamados de atención por alocuciones dominicales de La Espriella
Imagen: El Tiempo - Política
La Comisión de Regulación de Comunicaciones ha emitido al menos cuatro llamados de atención sobre el uso de las alocuciones del domingo del presidente De La Espriella. El Consejo de Estado le encargó vigilar el acceso a estas intervenciones, en medio de dudas sobre sus límites y su frecuencia.
La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) ha empezado a marcarle el paso a las alocuciones dominicales del presidente De La Espriella. Según informó El Tiempo - Política, el organismo ha hecho al menos cuatro observaciones sobre estas intervenciones, en un momento en que el Consejo de Estado le encomendó vigilar el acceso a este tipo de pronunciamientos oficiales.
El dato no es menor. Las alocuciones presidenciales, que en teoría deben responder a asuntos de interés público y a necesidades excepcionales de comunicación, se han convertido otra vez en un terreno de discusión institucional. La CRC, como autoridad encargada de revisar que el uso de estos espacios no desborde los límites fijados por la regulación, estaría advirtiendo que la frecuencia, el contenido o la forma de estas apariciones dominicales merecen revisión. De acuerdo con la información divulgada por El Tiempo - Política, ya son cuatro los señalamientos hechos por el ente regulador.
Lo que está en juego va más allá de una disputa técnica entre una entidad y la Presidencia. El caso abre una pregunta de fondo sobre el uso del poder comunicacional del Estado en una democracia: cuándo una alocución sirve para informar y cuándo empieza a parecer una herramienta de exposición política permanente. En Colombia, donde el acceso a medios estatales y el uso de cadenas o alocuciones siempre ha generado tensiones, la intervención de la CRC busca poner un cerco institucional a posibles excesos. Por eso importa: porque el precedente puede impactar no solo al actual gobierno, sino a futuras administraciones que quieran usar estos espacios con la misma intensidad.
Si la vigilancia de la CRC se mantiene y las observaciones escalan, el asunto podría terminar en un pulso jurídico y político más amplio sobre los límites de la comunicación presidencial. En el fondo, el debate no es si el jefe de Estado puede hablarle al país, sino bajo qué reglas, con qué justificación y con qué frecuencia. Y esa diferencia, en un país saturado de mensajes oficiales, pesa más de lo que parece.



